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1-conejo (cuento, parte uno)

16 diciembre, 2011

Monchito

El conejo estaba quieto. Oculto en el jardín se confundía entre la hierba y restos de hojas. Su actitud invitaba a la reflexión, y la única señal de vida que daba era el ocasional parpadeo de sus ojos. La luz del farol iluminaba su contorno, un contorno curvo y erizado. Más allá de las plantas ornamentales se escuchaba la música de un son, que se perdía y aumentaba según la dirección del viento. El conejo se ocultó bajo la mesita de picnic, harto de la monótona luz proveniente de la lámpara. Él prefería la oscuridad, ya que la oscuridad no sólo es cómplice: siempre proporciona libertad.

El ritmo de la música cambió; ahora era empalagosa y hablaba de cosas extrañas, como el deseo, el amor, la desesperación. El conejo entendía poco de esto, por lo que sus orejas cambiaron de posición y giraron hacia atrás, posándose en su nuca. Optó por ovillarse y esperar. Pronto todos se hartarían de la música y la charla y se irían a dormir. Era estupendo: podía entonces hacer de las suyas.

 *     *     *

El conejo tuvo que esperar largos minutos antes de que la última persona desapareciera de la estancia, en medio de efusivas despedidas y demasiados “¿cuándo nos vemos?”, tratando quizá de ser sinceros. El conejo sonrió para sus adentros, como solo los conejos saben hacerlo: ocultando los dientes y sin separar los labios.

No le costó mucho trabajo entrar a la casa, ya que todas las casas tienen varias entradas y generalmente nadie de buen tamaño se percata de que existen (como sus moradores). Una vez en la estancia, la única luz que alcanzaba a colarse era la de aquella luna eléctrica proveniente de afuera. Esquivó la luz delatora escabulléndose debajo del sillón, oteó el olor sin peligro  y dos pasos más adelante saltó hacia la mesa de centro, haciendo girar un vaso que, con paso indeciso se quedó en su lugar.

(continuará)

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2 comentarios leave one →
  1. 17 diciembre, 2011 22:18

    Muy bonito. Monchito era un gran conejo y muy especial y así fue hasta el final. Vivirá por siempre en nuestros corazones el gran Monchito. Por cierto que Frida es muy bella y posó muy bien para la foto.
    Saludos

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  1. Cómo presentar a dos conejos « Relatos Caninos

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