Skip to content

Luces en el Bosque (cuento)

4 enero, 2012
La tarde ha muerto envuelta en el crepúsculo y la noche se ha dado paso para extender su bendición de estrellas sobre el mundo.
   Sentado al pie de un roble, contemplo una vida nueva. Me lleno del aroma del follaje, de la tierra blanda, del aire limpio. Una lechuza levanta el vuelo y se pierde en el firmamento, mientras que el canto de los grillos, invisibles a mis ojos, llega hasta mí como el eco de un mundo lejano. Cuántas historias narrarán al viento cuando éste los acaricie suavemente. Cuántas luces aparecerán en la obscuridad, pertenecientes a un sinfín de pequeños insectos. Dicen que las luciérnagas llevan las almas de los que han abandonado la Tierra para reencontrarse con el Señor. ¿Será verdad?
   De pronto, siento que mi mente despierta y me da muchas cosas qué recordar. Muchas cosas en qué pensar. El pasado vuelve, está aquí, tan claro como si fuese el presente y lo estuviese viviendo de nuevo en medio de la noche extraña y maravillosa…
 
   ¿Cómo pude olvidarlo? Era en este bosque donde acostumbraba jugar con mi amigo, un ser lleno de alegría, cariño, comprensión, silencio y ruido. Él era el frío, el calor, la lluvia, el bosque mismo. Siempre encontraba la forma de alegrarme por más triste que yo estuviera. Para mí era mucho más que un perro pastor alemán, porque él y yo éramos uno solo cuando corríamos entre la hojarasca del otoño, en el bosque lleno de rojo, mientras el sol nos sonreía encontrándonos detrás de cada rama, uniéndose a nuestra felicidad.
   Mi perro jamás se cansaba. Era yo quien tenía que capitular sentándome, exhausto, en el tronco de algún árbol caído, y él continuaba corriendo hasta que se daba cuenta de que me había dejado atrás. Entonces volvía sus pasos hacia mí, viéndome comprensivamente y aguardando, sin impacientarse jamás, a que reiniciara el juego. ¡Cómo me animaba con sus ladridos, su meneo de cola y sus ojos brillantes!
   Así pasaron los otoños, uno tras otro, hasta que en un desafortunado día mi amigo cayó en una zanja al estar explorando un nuevo sector del bosque. Fracturas múltiples, fue lo que dijo mi padre cuando lo rescatamos. No quedaba otro remedio: mi padre sacó el rifle de su camioneta y le disparó en la nuca. No sufrió. Murió en el acto. Pero antes de ser sacrificado pareció entender lo que iban a hacerle, y miró detenidamente las lágrimas que corrían por mis mejillas, como diciéndome:
   ¿Por qué lloras? ¿Acaso has olvidado lo que te he enseñado acerca del bosque, las hojas, el sol y los juegos? ¿Acaso no te he dicho con mis ladridos que el mundo es tan bello que nadie debería atreverse a derramar jamás una lágrima en él? ¿Es que no comprendes, mi pequeño, que si dos almas llegan a ser como una sola nada las separa?
Lo dejamos cubierto con una delgada capa de tierra. La camioneta se alejó demasiado rápido, separándome de mi mejor amigo y del bosque, al cual jamás volvieron a dejarme ir. Me arrancaron de ahí y me enseñaron a mentir, a odiar, a tener valor, a analizar y a esconder mis sentimientos bajo la coraza de un hombre maduro. Pronto -¡qué ingratitud!- me olvidé por completo de aquel ser que había dejado en el bosque. Transcurrieron los años y la vida, y amé, creí, poseí, callé… y morí. Sentado al pie de un roble, me parece que todo está claro ahora.
   De pronto, escucho el sonido de unas pisadas que vienen y se alejan, siempre en dirección mía, y un ladrido alegre, pero por más que me levanto y busco en la espesura no puedo ver nada. Se acerca. Si tan sólo fuera… pero ¿en qué estoy pensando? Sin embargo escucho otros ladridos y muchos otros más, y muchas más pisadas. ¡Es él, es él, que viene hacia mí! Conforme se acerca, la noche termina y sale el sol, y es otoño nuevamente. El bosque se ha vestido de rojo para siempre. Los pájaros vuelven a sus ramas y las hojas tapizan la tierra, porque al fin ha llegado mi perro pastor alemán, con su pelaje más brillante, y sus pasos más rápidos, y su ladrido más alegre.
   ¡Qué importa si existe una explicación a todo esto! Lo cierto es que lo abrazo, lo beso, y nuevamente corremos juntos entre el follaje. Esta vez no habrá cansancio ni zanjas. Estoy seguro que él jamás me olvidó. Juntos viviremos para siempre un día que nunca terminará.
   Aunque para quien visite este lugar, sólo seremos dos luces en el bosque.
© Mario Cruz, Derechos Reservados. Reproducido con el permiso del autor.
*     *     *
Mario Cruz (Cd. de México, 1962), es uno de los mejores escritores de terror y ficción en México. Ha escrito numerosos libros, compendios y poemas que están a la venta en su página oficial www.lassombrasdemariocruz.com.mx y cada año es presentado en la Ciudad de México el espectáculo teatral llamado Infernalia, donde es representado uno de sus poemas más conocidos, El espectáculo más cruel bajo la Tierra que no solo es una denuncia contra la tauromaquia, sino contra los circos, la vivisección y demás formas de maltrato animal. Es miembro de PETA (Personas por el Trato Ético hacia los Animales) y el cuento aquí presentado forma parte de su libro El lado obscuro del tiempo, y es considerado por el autor, como su “único cuento tierno”, donde narra la historia de un niño y su perro más allá de la muerte.
Anuncios
3 comentarios leave one →
  1. celsy permalink
    10 octubre, 2014 22:37

    Que hermoso cuento, yo pienso que los perros son como nuestra familia, solo que ellos jamás traicionan. Felicitaciones por el blog, me fascina esta literatura!

    • 12 octubre, 2014 09:10

      Totalmente de acuerdo, son nuestra familia. Gracias por tus comentarios, un abrazo grande.

Trackbacks

  1. La negrura « Relatos Caninos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: