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Basseteando: una aventura de patas cortas y orejas largas

24 febrero, 2012

Para mis queridos y entrañables “Basseteros sin Fronteras”, siempre en mi corazón.

Independientemente de su noble origen como cazadores (aunque la caza por deporte no sea en sí precisamente noble), yo creo que los bassets vienen del espacio. Esto lo sabe todo dueño de bassets, quien sabe bien que sus perros tienen actitudes muy poco comunes… o quizá demasiado comunes y que se acercan peligrosamente a las humanas.

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Alf

Entonces, ¿de dónde vienen los bassets?

Se ha dicho que vienen de Francia y otros más aseguran que de Inglaterra, pero yo insisto en que tienen un origen cósmico. 

Es cuando se me viene a la memoria una serie de televisión muy popular en los ochentas: Alf. Alf era un extraterrestre que venía del desaparecido planeta Melmac y, aunque no tenía largas orejas, sí tenía muchas de las características propias de un basset: era bajito, peludo, glotón, y frecuentemente se metía en problemas (o metía en problemas a su familia humana), se adueñaba de los mejores lugares de la casa y principalmente, te hacía desesperar y reír a carcajadas con ese sentido del humor tan especial que tenía.

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Carlota y Mina

Lo mismo ocurre con los bassets, quienes aún cuando te hayan dejado casi sin muebles (hay bassets que, como las argentinas Carlota y Mina cuyas tendencias termitas casi arrasaron con los muebles de su casa cuando eran cachorras), se les perdona todo al mirar esos ojos tan profundos y castaños que tienen. Eso sí, al igual que Alf, hay muchos bassets que se apropian de camas y sofás: para evitarse problemas de liderazgo (“¿quién es quien manda en casa?”), la dueña de Bonnie, una basset mexicana, optó por un sano término medio y ahora los muebles de la sala tienen fundas lavables.

Al igual que un basset, Alf también era muy necio: cuando algo se le metía en la cabeza, no había poder humano que lo detuviera (en una ocasión se las ingenió para comprar un ferrari y emprendió toda una divertidísima odisea). Por fortuna, los bassets no han aprendido a hablar como los humanos y a diferencia de Alf no pueden saquear nuestras tarjetas de crédito.

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Frannie babeando

La mirada del basset

Sin embargo, son perros tan expresivos que con su mirada dicen muchas emociones e inquietudes. Baste ver la  foto en donde está captada toda la atención de Frannie ante la presencia de un bocado. Si se observa de cerca, notarán sendos y espesos fluidos de baba, que nos harían sospechar que de ahí es donde obtiene su red el Hombre Araña.

Eso sí, no todos los bassets son tremendos (y miren que tienen una infancia larga: como de unos tres años, aunque hay quienes aseguran que les dura de por vida), pues hay excepciones, como Gringo, quien siendo un cachorro de 7 meses no se ha caracterizado por ser tan travieso o activo como otros bassets: más bien entraría en el reducido círculo de los bassets “flojos”.

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Touloux, grabando el anuncio

Ah, pero cuidado con este término: no es que un basset sea flojo, sino que siempre hace lo que quiere… y cuando quiere. Y aunque haya quien confunda dicha “necedad” con poca inteligencia, los bassets también pueden aprender muchos trucos como Touloux, quien como parte de su faceta de actriz (apareció en un comercial televisivo mexicano), sabe acostarse, dar la pata, “hablar” (ladrar cuando se le pide), rodar sobre sí misma. Pero el aprender trucos muchas veces está sujeto no tanto al humor del basset, sino a una especie de maliciosa travesura en la que gozará haciéndonos esperar a que haga el truco, y muchas veces nos hará quedar mal y no lo hará. ¿Y el basset? Tan campante… y, diría yo, riéndose a nuestras costillas: Touloux, por ejemplo, ya ha olvidado todos los trucos que había aprendido (“por fortuna”, diría ella).

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Feli de paseo

Un basset es un espíritu libre, aún cuando sea citadino y tenga pocas oportunidades de salir a explorar el exterior. Pero eso no es una limitante, porque siempre se las ingeniarán para indagar exhaustivamente su entorno: siendo bajitos de estatura, todo merecerá ser olfateado y explorado… y saboreado. Quizá no persigan presas, pero bassets como Feli, otro basset argentino, quienes con gusto perseguirán botellas de plástico y jugarán a aplastarlas, aún cuando pende de él un título nobiliario.

Y es que son tan adaptables y bonachones, que salvo contadas excepciones, los bassets no saben discriminar a otro camarada canino: Tequila y Hércules comparten casa, cama y juegos con un san bernardo y un bull dog.

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Gonzalo haciendo "cara de oso"

Un niño peludo

Los bassets tienen también el espíritu y el carácter de un niño, y esa es la explicación más plausible de por qué se llevan tan bien entre ellos. El basset Gonzalo podrá tener una conducta “caprichosa” ante los humanos que se cruzan por su camino, estará a veces de humor y otras… ¡hasta sacará la lengua! Pero con los niños es otro cantar: será el mejor amigo de ellos y se dejará acariciar y también jugará.

El basset es necio, testarudo y tozudo… pero esto es algo que también es una especie de cualidad que suele variar en cada orejón de este planeta. Yo comparto mi hogar con cuatro de ellos y cada uno tiene una frase especial: la de Frodo es “¿por qué?”. Frodo –le digo yo-, quítate de ahí. “¿Por qué?” –parecería responderme- ; Frodo, ¡no te limpies ahí! “Pero, ¿por qué?”, replica de nuevo. Frodo, ¡deja de morder eso! “Sí, ya sé, ¿pero, por qué?”.

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Frodo, Frannie, Phoebe, Touloux... y Frida

Con Frannie, la mayor del clan, pasa algo similar, pero aquí su frase es: “no quiero”. Frannie –la conmino-, no lengüetees la estufa. “No quiero”. Frannie, ve a dormir. “NO quiero”. Frannie, ven, te voy a limpiar los ojos. “¡que no quiero!”. ¿Y Phoebe? Ella es la más joven y su frase sería: “es que soy rebelde”. Phoebe, ¿por qué subes las patas a la mesa? “Es que soy rebelde”. Phoebe, ¿por qué molestas a los otros perros? “Es que soy rebelde”. Phoebe, ¡no le robes la comida a Fran! “¡Pues soy rebelde!”. Touloux es una adorable gruñona que es muy dulce con sus humanos, pero con los demás perros pareciera decirles “¡que se vaya, que se vaya!”.

No dudo que otros dueños de bassets también confiesen que sus orejones también tienen sus propias frases secretas, pero quizá no quieran comentarlas porque, ¿quién va a creerles?

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Stich leyendo a los patitos

Stich y los bassets

Y hay más pruebas de que los bassets vienen del espacio. No sólo por las similitudes con Alf, sino con otro extraterrestre y me refiero a Stich, de la cinta de Disney Lilo y Stich. Quienes tengan niños (o gusten de las cintas infantiles), entenderán perfectamente y es muy probable que estén de acuerdo. Hay bassets que como Stich, pueden ser… terribles, ¡destructores! Y hasta ser tan distintos a un perro (por su inteligencia, su rebeldía, ¿o sus actitudes tan similares a las humanas?), que posiblemente sean como Stich y se estén haciendo pasar por uno.

Pero también sabemos que ni el propio Stich era tan terrible: al igual que los bassets, amaba profundamente a su familia humana y entendió bien la famosa frase que resume la cinta: “tu familia nunca te abandona”. Exactamente así piensa un basset, quien nunca nos abandonará y a quien debemos corresponder en la misma medida. Al igual que al tremendo Stich, también debemos aceptar a nuestros queridos orejones, con todas sus manías y cosas tan suyas, porque ellos nos aceptan sin reservas… Y aunque nunca les he encontrado antenitas, extremidades extras o armas espaciales a los míos sé que hagan lo que hagan, su carisma es su mejor arma anti-regaños.

El síndrome POC

El basset es, sin duda, todo un personaje: puede ser totalmente independiente y hacer su santa voluntad, pero a la vez puede estar tan adherido a uno (ser como Petrona, un basset POC, posesivo, obsesivo, compulsivo, futura candidata al grupo de autoayuda de “mujeres adictas al afecto”) e incluso disfrutar todos nuestros mimos y empalagos, hasta los más rudos.

Comentaba la dueña de Feli que este es un “ladrón de sonrisas”, ya que desImagepiertan gran simpatía en la gente que los ve pasear… el único inconveniente es que esas personas sólo nos reconocen por el basset, así que si usted pasea sin él, no espere que la gente le sonría. Pero el basset también es sensible, ya que no es el puro egoísmo el que hace que esté junto a uno todo el tiempo: está tan al pendiente de nuestros estados de ánimo que hará cualquier cosa por hacernos felices y por comunicarse con nosotros, pues alguien me dijo algo muy cierto: “su capacidad de desplegar emociones es maravillosa”.

Eso sí, son definitivamente mágicos ya que así como lo han afirmado otros dueños de bassets, considero que me han hecho una mejor persona, algo totalmente curioso al tener un perro que “hace lo que quiere, en segundo lo que le gusta; y en tercero (no, no tiene que ver con su amo), lo que le da la gana”, como dijo la dueña de Bella, lo cual tiene sus excepciones: cuando su dueña ha enfermado, Bella no se aparta en lo absoluto y está al pendiente de sus movimientos.

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Morris

Travesura, sinónimo de basset

El basset es pura alegría y travesura y es experto en gastarles algunas bromas a sus humanos: cuando está en el parque, Lolo gusta de perseguir a su dueña enarbolando un arma peligrosa: una mazorca mordida en el hocico, como diciendo “mírame a ver si puedes conmigo”… instantes en los que su dueña se pone a pensar en si le dieron a un bull terrier con disfraz de basset, o como Morris, quien se acercará sigilosamente a su hermano Gonza para darle subrepticiamente un mordisco en la cola.

Y es que son expertos para planear un golpe: cuando La Nariz les dice que hay algo apetitoso en el ambiente, en su cerebro empieza a sonar la canción de “Misión imposible” y comienzan a vigilarnos… lo harán tan bien que no sospecharemos nada y continuaremos con nuestras rutinas. Como Alelí, Frodo y muchos otros más serán capaces incluso de seguirnos cuando vayamos a otra parte de la casa y podría jurar que tomarán nota de cuánto tiempo disponen (dependiendo de lo que hagamos en otra habitación) para cometer el “golpe”. Luego de ahí caminarán tranquilamente hasta su objetivo, se pararán de puntas, no harán el mínimo ruido y… cuando se escuche la parte culminante de la canción, darán cuenta del bocado. Y nosotros, ingenuos y ajenos al “golpe”, nos preguntaremos más tarde si no padecemos de Alzheimer prematuro, porque juraríamos que “aquí” habíamos dejado el jamón, o el queso… o lo que sea. Y nuestro basset, con expresión inocente nos mirará desde aquel sillón que desde hace eras nos ha arrebatado y reirá para sus adentros… para después acercarse a pedirnos un bocado.

Stich, Alf o basset, no nos queda entonces la menor duda de su inteligencia y de que todas sus cualidades, humor, hurtos, manías y características son, definitivamente, fuera de este mundo.

© Mayra Cabrera, Derechos Reservados

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2 comentarios leave one →
  1. Bertha permalink
    24 febrero, 2012 20:36

    q hermosisimo relato May !!!!!!!!! en verdad es tan descriptivo ! me hizó desear un basset pero a la vez me hizó pensar en cuan parecidos son a los bulldogs, tal es el caso de cheguecito. como me reí cuando pusiste q Frannie es la proveedora de baba para la red del hombre araña. o cuando pusiste q hacen lo q quieren, lo q les gusta y lo q les da la gana !!!!!!!!

    • 27 febrero, 2012 11:13

      Ah, yo imagino entonces que quizá son de planetas vecinos, así uno podría explicarse lo de las babas y la testarudez. Mándale muchos cariños a Cheguecito. Un abrazo.

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