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Problemas de conducta en perros

9 marzo, 2012

Tener un perro es una de las experiencias más gratificantes: es un amigo fiel con quien pueden establecerse lazos profundos. Pero, ¿qué pasa cuando el tener un perro se convierte en una pesadilla? A continuación algunas situaciones comunes y soluciones para problemas de conducta en perros.

Ansiedad por separación

Descripción: es cuando nuestro perro aúlla o ladra cuando salimos de casa. Dura desde 10 minutos hasta horas y el problema se agrava con los vecinos: o se calla el perro o se va.

Soluciones posibles: posiblemente nuestro perro no realiza suficiente ejercicio. Un perro que pasea al menos 20 minutos diarios con su dueño es un perro tranquilo el resto del día. Hay razas más activas (beagles, labradores, pastor australiano) que necesitan dos paseos diarios de al menos 40 minutos cada uno. Si no hay tiempo para ello, contratar a un paseador canino.

Otra opción es desensibilizar al perro: hay que hacer el ritual que hacemos cuando salimos (tomar las llaves, bolso, suéter), cerrar la puerta y regresar segundos después. Ser indiferentes con el perro. Se repetirá lo mismo espaciando un poco más cada vez (un minuto, tres minutos, cinco minutos, diez minutos, hasta llegar a la hora), hasta que el perro termine o aburriéndose o entendiendo que siempre regresaremos (ellos viven en el presente). Es un sistema tedioso, pero si se aplica como se indica y varias veces, se tiene éxito.

Complementario a lo anterior, es dejarle un juguete con comida dentro. Los venden en tiendas de mascotas y el perro se entretiene intentando sacarle los bocadillos. Para que resulte hay que dárselo únicamente cuando salgamos y retirarlo cuando lleguemos: será su premio especial cuando nos vea partir y dejará de asociar negativamente nuestra ausencia.

Marcaje con orina

Descripción: ocurre cuando nuestro perro orina indiscriminadamente la casa. Lo malo es que un perro así tiende a ser dominante, delimita su territorio y proclama que le pertenece. Con el tiempo desarrolla conductas agresivas.

Soluciones posibles: esterilizar al perro (no es “mutilarlo” sino que tiene ventajas; cuando no está esterilizado es proclive a escaparse buscando una hembra en celo o si es hembra, buscará aparearse fuera, corriendo peligro y propiciando la sobrepoblación animal).

Con agua caliente con un poco de vinagre o limpiador de pisos, lavar perfectamente donde el perro acostumbre orinar. Hay que vigilar al perro y cuando se disponga a marcar, tomarlo del collar y llevarlo donde sí puede orinar. Si lo hace, premiarlo. Si no, ignorarlo. Si no estamos cerca, silbar o hacer un ruido fuerte para llamar su atención. Restringir su acceso a ciertas zonas: no debe dormir en nuestra habitación ni permitirle subirse a los sillones (bajarlo si lo hace, se hará mientras cambia su conducta); así mostraremos jerarquía. Nunca golpearlo: no funciona. Hay que ser constantes para tener éxito.

Importante: si hay micción excesiva (también la ingesta de agua) podría padecer diabetes insípida, diabetes mellitus, infección urinaria o algún problema metabólico; acude de inmediato con el veterinario.

Hoyos en el jardín y perro destructor

Situación: estemos en casa o sobre todo ausentes, el perro escarba en el jardín o rompe cosas en la casa.

Soluciones posibles: un perro destructor es un perro aburrido. Si es una raza activa o de trabajo, necesita urgentemente de una ocupación para canalizar toda su energía. Se recomiendan paseos por lo menos una vez al día de unos 40 minutos como mínimo. Hay que jugar también con el perro, dependiendo lo que le guste: tirar de un objeto, atraparlo, masticar. Compraremos juguetes especiales, dándole uno a la vez y jugaremos con él: a nadie le gusta tener una pila de juguetes y estar solo. Si no disponemos de tiempo para sacarlo, contratar los servicios de una guardería canina o de un paseador de perros.

Perro agresivo

Situación: ladra a quien pasa frente a la casa. En los paseos es bravucón con otros perros, o incluso es posesivo (con sus dueños o con su comida o con sus juguetes).

Soluciones posibles. Hay que esterilizar al perro para que no lo dominen sus hormonas. Necesita de ejercicio diario, y si es bravucón con otros perros, dar un tirón corto y firme hacia arriba a su correa que estará situada en la parte posterior de la nuca. Y como recomienda César Millán, decirle “¡cht!” a la vez que se le da un toque en las costillas con el pie (sin buscar lastimarlo). Para bajarlo de jerarquía (y posesividad), hay que retirarle privilegios: dormir en nuestra cama, entrar a nuestra habitación, que camine delante de nosotros en los paseos, entre otros.

En el caso de que no funcione, recurra a un etólogo canino o consulte el libro El encantador de perros.

Ser un dueño responsable de nuestro perro puede ser a veces difícil o complicado, pero siempre hay soluciones: solo hay que buscarlas y aplicarlas.

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4 comentarios leave one →
  1. Ber permalink
    12 marzo, 2012 12:34

    muy buen artículo May, recomendaciones faciles de llevar a cabo !!!

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