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Diabetes insípida en perros, ¿qué es?

8 mayo, 2012

Ajena a la diabetes mellitus, se refiere a la ingesta excesiva de agua, micción abundante y una sed insaciable. Diagnóstico y tratamiento.

La diabetes insípida (DI) se refiere a un desorden en el metabolismo y cuyos síntomas principales son una micción excesiva (poliuria), ingesta de grandes cantidades de agua (polidipsia) y una sed continua. Pese a su nombre, no tiene nada que ver con la diabetes mellitus o problemas con la producción de insulina y pueden coincidir solamente en los dos primeros síntomas citados. Entonces, ¿qué la causa?

Causas de la diabetes insípida (DI)

Puede ser de dos tipos: cuando hay un deterioro en la producción de ADH, la hormona antidiurética en el cerebro (llamada DI central) o cuando hay una falla a nivel renal para responder a la ADH (llamada DI nefrogénica).

En el primer caso puede deberse a un traumatismo craneoencefálico (fuerte golpe en la cabeza) o incluso la presencia de cáncer y que afecte la parte del cerebro que produce la ADH. En el caso de la DI nefrogénica se debe a un problema congénito por causas desconocidas.

Peor aun, la DI también puede ser idiopática (que no se conozcan las causas o el origen) e incluso es indistinta a la edad, sexo o raza del animal, aunque lo que se sabe es que los perros son mucho más proclives que los gatos.

Síntomas de la DI

Como se mencionó al inicio, los perros que la padecen presentan una micción excesiva, quieren beber agua todo el tiempo y en cantidades abundantes, pero también pueden presentar síntomas como desorientación o falta de coordinación (en el caso de tener un tumor cerebral).

Diagnóstico y tratamiento de la DI

El veterinario debe conocer el historial clínico del perro y además de su revisión le hará una química sanguínea completa (para descartar también la diabetes mellitus) y un análisis de orina completo (que incluyan análisis de tiroides y de glándulas adrenales y para descartar desde fallo renal, alteraciones de los electrolitos, hasta glicosuria, que es exceso de azúcar en la orina), quizá le tome radiografías y podría hacerle una prueba de privación del agua para confirmar el diagnóstico. Asimismo en las hembras debe descartar la presencia de piometra (infección del útero).

El veterinario debe también descartar la llamada polidipsia psicogénica, que se traduce en la ingesta excesiva de agua pero debida a cuestiones emocionales, esto es, cambios drásticos en la vida del perro que temporalmente le hagan beber agua en exceso.

Dependiendo la edad y estado de salud del perro, puede prescribir alguno o algunos de los siguientes medicamentos: acetato de desmopresina (que actúa como antidiurético) y que se suministra inyectable o nasal (en este caso puede aplicarse como gotas en los ojos), clorpropamida (un medicamento utilizado en la diabetes, pero que en este caso sirve para reducir la orina, aunque no se garantiza su funcionamiento), diuréticos especiales, los cuales y aunque contradictoriamente favorecen la producción de orina interna, reducen la externa. Otra indicación es restringir la ingesta de sal.

Contraidicaciones del tratamiento de la DI

Hay que señalar que si se trata de un perro ya mayor que por ejemplo padezca del corazón, de infecciones respiratorias o tenga antecedentes de fallo renal, no prescribirá la desmopresina, ya que está contraindicada en estos casos. En ese caso es muy probable que ni siquiera medique al animal y que indique que se le deje beber toda el agua que quiera: el no hacerlo le producirá deshidratación grave.

Por otra parte, si bien el perro que padece de DI debe disponer siempre de agua fresca y limpia abundante; hay una restricción si se trata de una raza tendiente a la dilatación y torsión gástrica, como el basset hound. Si el veterinario ya diagnosticó a nuestro perro con este padecimiento y tiene predisposición o antecedentes de dilatación o torsión gástrica, hay que estar muy atentos con la ingesta excesiva de agua después de comer o haber hecho ejercicio: se recomienda entonces el que tenga agua a su disposición, pero que sea en cantidades frecuentes y pequeñas y estar atentos a cualquier síntoma que denote dilatación o torsión gástrica.

Cuidados del perro con DI

Los perros con este padecimiento deben ser esterilizados porque la DI puede ser hereditaria. Debe tener acceso ilimitado al agua (con excepción del caso antes señalado) y que no haya problemas con la micción excesiva (que el perro afectado pueda salir a orinar siempre que lo necesite). Hay que llevar a nuestro perro a revisiones periódicas con el veterinario y avisarle en caso de cualquier cambio (vómito o alguna enfermedad que reduzca la ingesta de agua o deshidratación causada por retirar el agua por varias horas).

La DI no es curable, pero con un tratamiento adecuado, y sobre todo muchísima paciencia, cariño y tolerancia a un perro que no puede controlar su ingesta de agua y micción excesiva, su diagnóstico y calidad de vida pueden ser muy buenos.

© Mayra Cabrera, Derechos Reservados

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