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De adopciones y adoptantes

11 mayo, 2012

Muchas veces he leído quejas sobre personas que quisieron adoptar un animal y que debido a los “excesivos” requisitos para su adopción, desistieron… e incluso, compraron un cachorro.

Esto es realmente lamentable, sobre todo teniendo en cuenta que muchas veces los posibles adoptantes desconocen el por qué de tantos trámites para tener un perro que fue abandonado e incluso, lo comparan con el trámite de adopción de un niño humano.

Si bien sí existen protectoras que pueden exagerar con los requisitos (que quieran que el perro adoptado necesariamente duerma en la misma cama que su dueño, por poner un ejemplo a vuelapluma), hay un total desconocimiento sobre lo que implica el rescatar, atender, curar, promocionar y dar en adopción a un animal.

Como también colaboro para el portal de e-How con artículos no suelen tener nada que ver con los temas que aquí toco, me alegró mucho el toparme con unos cuantos relacionados con el proteccionismo animal, como por ejemplo Cómo abrir un refugio de animales o Cómo crear un hogar de animales sin fines de lucro, me fue más difícil el escoger y trabajar otro título más, que se refería a Cómo obtener subvenciones para un refugio de animales, por la sencilla razón de que en México es sumamente difícil el conseguir fondos (privados, gubernamentales) para llevar a cabo un proyecto así.

Esto lo saco a colación porque todavía hay muchas personas que tienen la idea de que quienes están dentro del proteccionismo animal, específicamente aquellos que rescatan y albergan (e incluso tienen una población de animales tal que se puede decir que tienen un albergue), tienen una especie de “negocio” del cual viven del mismo y que al pedir un donativo por la adopción, con ello van a volverse ricos

Es cierto que no faltan algunos vivales que, haciéndose pasar por protectores, en realidad lucran con la piedad de las personas hacia los animales sin hogar, pero debo aclarar que estos son los menos.

Protectores y recursos para el proteccionismo animal

Sin embargo, la aplastante mayoría de las veces, NO reciben otro tipo de recursos y tienen que pagar de su propio bolsillo. Se tratan de personas que si bien pertenecen a una organización, en realidad se trata de un grupo de voluntarios que decidieron conformarse como asociación, pero que en realidad (y esto es una verdadera lástima) no tienen una representatividad legal en el sentido de que no tienen facultades para atender casos de maltrato o cuentan con equipo especial para realizar rescates.

Muchos otros más son personas comunes y corrientes que como tú o como yo, trabajan (o estudian o ambas cosas), tienen familia, tienen que aportar dinero a su hogar, tienen cientos de problemas y preocupaciones que sortear día tras día y que ayudan a los animales de forma totalmente altruista.

Ahora bien, te preguntarás, si son tan altruistas, ¿por qué lucran con los animales al pedir un “donativo”? Porque rescatar a un animal es una tarea sumamente difícil y complicada. Si no lo fuera, cualquiera lo haría y no habría decenas de correos, mensajes y llamadas de otras personas que con tono urgente o imperativo, exigen que se rescate a un animal herido en la vía pública, a una perra con sus cachorros que está en la calle y que los vecinos están a punto de llamar al antirrábico, a otro animal en condiciones terribles (de inanición, sarna, maltrato, etc.) y casos similares o peores.

Los protectores entonces muchas veces dejan incluso su lugar de trabajo para desplazarse a atender ese llamado, a intentar capturar a un animal herido o asustado (que ellos bien saben lo enormemente difícil que es, en medio del tráfico, gente vociferando e inclemencias del tiempo), subirlo a su auto (si es que cuentan con uno) y llevarlo al veterinario, donde seguramente requerirá de una cirugía, de un tratamiento costoso o por lo menos, de una estancia por tiempo indefinido donde hay que pagar la pensión, alimento, medicinas y tratamientos.

¿Que si el ser protector es un negocio? Sí, pero un mal negocio, porque generalmente terminan pagando, de su propio bolsillo (a menos que hayan hecho una “vaquita” entre gente leal a la causa), miles de pesos, que en nada se comparan con los 300-500 pesos que a veces (a veces) llegan a pedir de donativo.

Los otros requisitos para adoptar un animal

Y ahí no termina su labor, ya que de ahí viene la segunda parte, que es buscar un adoptante para ese animal rescatado. Es cuando hay que darse a la tarea de difundir en redes sociales, carteles en veterinarias, insistir con los conocidos (que dicho sea de paso, varios ya les dieron la espalda y los borraron de sus contactos porque “ya no quieren recibir ‘esos’ correos de perros en adopción”) , hacer llamadas haciendo preguntas varias y si se puede, ir incluso hasta el domicilio del posible adoptante que a veces no se da cuenta de que el protector tiene que desplazarse varios kilómetros a un lugar que a veces no conoce (lo cual también es un riesgo) y todo para que el adoptante no esté o se de cuenta de que quiere al perro para cuidar un taller mecánico, para darle una “amplísima” azotea o para tenerlo encerrado en un espacio diminuto unas 12 horas diarias porque “no tiene tiempo de atender un animal”.

La segunda parte de los requisitos es corroborar que los datos que proporcionó el adoptante sean fidedignos, porque vaya que es frecuente que después de dar a un animal en adopción, tanto este como el adoptante simplemente “desaparecen”: ya no contesta mensajes, no devuelve llamadas… En el peor de los casos, muchas veces ha ocurrido que cuando al fin se reportan, dicen que el animal en cuestión “murió” o “se escapó ya tiene tiempo”… o se mudaron de casa y llaman para decir que “no, gracias, ya no pueden tenerlo más”, aunque en el formato de adopción hayan dicho que iría con ellos hasta el fin del mundo.

Entonces, ¿cómo espera un protector de animales no ser poco menos que “paranoico” y suspicaz con los requisitos para adoptar?

Un comentario final

Si vas a adoptar un animal, pregúntate primero (¡pero de verdad hazlo!), para qué quieres hacerlo. Si es por simple caridad (que es válido), si tienes espacio en tu casa, están de acuerdo los demás miembros de tu familia,  y cuentas con los recursos, adelante, hazlo. Y si pese lo que has leído aquí, no quieres tener trato con protectores “quisquillosos”, ¿por qué no te acercas a ese perro que desde hace semanas ronda por tu casa o colonia, te lo llevas y tú mismo lo rescatas, llevas a consulta y finalmente, le brindas tu hogar? Hay miles de perros allá fuera, esperando que alguien como tú, les de el lugar que se merecen en este mundo: ser parte de una familia que los quiera y proteja siempre.

© Mayra Cabrera, Derechos Reservados

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5 comentarios leave one →
  1. dario permalink
    15 mayo, 2012 18:46

    gracias por la informacion ha sido de gran ayuda.

  2. Anónimo permalink
    11 mayo, 2012 14:24

    Una información muy útil Mayra y conveniente. Ya sabes que nosotros adoptamos a Nukka. No hay un día en que no me alegre. Saludos cariñosos.

    • 11 mayo, 2012 14:45

      Hola

      Yo sé que no todas las adopciones son “complicadas”, sino que afortunadamente muchas de ellas igual que la de la hermosa Nukka, son magníficas. Lo importante es conminar a otros a adoptar, como menciono aquí, incluso directamente de la calle, sin discriminar.

      Un abrazo y cariños a Nukka

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