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Animalismo, elecciones y porvenir

2 julio, 2012

Después de una copiosa participación ciudadana para la elección de presidente de México y también de gobernadores, diputados, senadores y alcaldes en varias entidades, se vivió lo que en muchos medios denominaron “una fiesta de la democracia”. Nunca en México había existido un flujo de votantes tan grande como el vivido ayer en las urnas.

Anocheciendo, vino el cierre de casillas y el conteo rápido, el famoso PREP y ya de ahí se vivió una realidad distinta: todo apuntaba a que el ganador es el candidato del partido que se autoimpuso por décadas en México y que llevó al país a una devaluación tremenda, corrupción, autoritarismo, asesinatos y muchas otras cosas más. Esto ocurrió después de dos sexenios de la alternancia por parte del partido de derecha, que entre el legado dejado por los otros, unido a fallas y a que el país tampoco puede cambiar más de un siglo en poco más de una década, las opiniones y preferencias estaban marcadamente polarizadas.

Es ahora en redes sociales que, ante el aparente triunfo y regreso de la llamada “dictadura perfecta”, los mensajes están llenos de decepción e indignación, y no es para menos, ya que la entidad gobernada por el supuesto candidato electo presenta un gran rezago, comenzando por el tema del maltrato animal.

La sobrepoblación de animales callejeros en el Estado de México es impresionante, como también lo son los casos de maltrato animal: no hay un solo día en que no aparezca un mensaje de reporte o ayuda a animales abandonados, mutilados, violados, maltratados, en esa entidad. Como dijo Gandhi: “la grandeza de una nación se mide en el trato que da a sus animales”. Parece entonces que los mexicanos no tenemos memoria y hemos olvidado cómo quedó nuestro país con la dictadura anterior, sino que el tema de la problemática animal pareciera ser nimio. Pasamos por alto la importancia de la frase de este gran pacifista hindú, en el sentido de que aquellas personas que maltratan animales, aún siendo niños, son criminales en potencia.

Si bien es cierto que esta elección estaba polarizada y reñida, simplemente había que fijarse en detalles clave de los candidatos: dos de ellos, por ejemplo, son abiertamente taurinos, lo que se traducía en que la abolición de las corridas de toros, tema casi ganado en México, está a punto de irse hacia atrás, más porque una buena parte de los priístas han sido tradicionalmente taurinos: baste ver a la “gente bonita” de la farándula y de las altas esferas políticas y sociales posar para las revistas de moda desde las plazas de toros.

Otro tema que quedará pendiente es el de los circos con animales. ¿Le importará acaso a este nuevo Gabinete las condiciones de maltrato, hacinación y la realización de actos antinaturales de estos animales? Lo dudo mucho, porque si incluso hay políticos que tienen sus propios zoológicos privados o que prestándose a la corrupción dan permisos de tenencia de animales salvajes o que están en vías de extinción a “particulares”, ¿qué puede esperarse de la protección animal en general?

Una amiga mía, una persona excelente y que es sumamente inteligente, hoy me confió que votó por el supuesto candidato ganador. ¿La razón? No quería que volviera a ganar el partido anterior y el otro candidato, no le convencía. Voto de castigo, entonces, además de que confiaba en que “ahora sí lo van a hacer bien”. Me quedo entonces pensando en que quizá no hubo fraude, pero sí personas que opinaron igual que ella, por no hablar de ese sector de la población que por una torta o un llavero, dieron su voto al priísta, o que aceptaron el fraude, o que robaron boletas, en fin. ¿Cómo saberlo?

Yo ayer voté y antes de entregar mi voto, coloqué un pequeño papel en cada boleta, con la siguiente leyenda: “No + circos con animales. No + tauromaquia. No + maltrato animal”. Decidí no anular mi voto al Congreso, porque finalmente hice caso a otra amiga que me dijo que así fueran 500 votos, la Cámara existirá, quiera o no. Eso sí, aunque seguramente tiraron a la basura esos pequeños papelitos, también mostré ante las urnas que los animales, nuestros compañeros de Tierra, de Nación, de Ciudad, Poblado, Bosque, Selva, etc., me importan y deben existir leyes que los respalden. Fue tan solo un pequeño acto pero muy significativo.

Nos queda ahora no bajar la guardia, que lo avanzado hasta ahora no se derrumbe, demostrar que no hemos elegido “la dictadure parfait” como calificó un importante diario francés a las elecciones de México, que hemos cambiado y aunque por fraude o por mala memoria haya ganado este candidato, seguiremos trabajando y luchando para conseguir este país que queremos. Y por supuesto, incluyendo a nuestros hermanos animales.

© Mayra Cabrera, Derechos Reservados

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2 comentarios leave one →
  1. Anónimo permalink
    3 julio, 2012 11:09

    Excelente reflexión postelecetoral ! !

Trackbacks

  1. Lennox… y la discriminación por aspecto « Relatos Caninos

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