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Madagascar 3, ¿en apoyo a los circos con animales?

9 julio, 2012

Hace pocas semanas fui a ver la película de Madagascar 3: Los Fugitivos, de Dreamworks, donde el argumento principal gira en esa antigua idea-fantasía-dicho de “fugarse con el circo”.  En esta ocasión Alex, Marty, Gloria y Melman, aburridos de la ansiada libertad en África, buscan a toda costa regresar a su añorado zoológico, así tengan que trabajar en el circo. Por supuesto, esto no sería posible sin ayuda de los loquísimos pingüinos y los chimpancés, los verdaderos cerebros, así que recurren, con las ganancias obtenidas por estos mediante apuestas en Montecarlo, comprar un circo que hace mucho dejó sus mejores días.

La película, como todas aquellas que llevan el sello Dreamworks, es muy divertida, aunque no llega a ser tan hilarante como las dos anteriores. Hay dos personajes que se roban la cinta y dejan atrás incluso a los magníficos y facinerosos pingüinos, se trata de la osa ciclista y la desquiciada capitana Chantel Dubois. La historia se desarrolla en Europa, y aunque los directores Eric Darnell, Tom McGrath y Conrad Vernon aseguraron que con ello quisieron mostrar la belleza de sus principales ciudades, también aprovecharon para burlarse de varios clichés simbolizados en torno a los nuevos personajes, como la capitana Dubois, obsesionada hasta la demencia con capturar a los protagonistas prófugos, el tigre siberiano decadente y frustrado por no poder realizar el acto que antes le dio fama, los aparentemente dulces perritos bailarines que en realidad son de muy pocas pulgas, las yeguas que asemejan bailarinas de cabaret, entre otros, muestran una vez más que los animales de esta cinta y las anteriores, son sumamente antropomorfizados, vamos, son personas disfrazadas de animales, con sueños, defectos, obsesiones, ambiciones, alegrías, envidias y frustraciones.

Si bien tiene algunos guiños hacia los circos con animales (vamos, los únicos actores en la cinta son precisamente animales), en gran parte lo hacen de manera chusca y brindando, al final, un acto que es más propio de el prestigioso Cirque du Soleil que de un espectáculo donde los animales son sometidos y obligados a realizar actos contra su naturaleza por el mero hecho de nacer en esclavitud y porque no tienen otra opción.

Hay, sin embargo, un detalle importante en uno de sus personajes, el único que no está antropomorfizado. Se trata de Sonya, la osa ciclista de quien se enamora el rey Julien, el lémur. Para empezar, la osa no habla, sino que gruñe, sus facciones son menos caricaturizadas, actúa como osa, pero viste un tutú y monta una bicicleta. Su vagón lo dice todo: hay arañazos en las paredes y gime, con aire ausente. Ahí los creadores muestran, por breves instantes, la verdadera vida de un animal de circo, donde vive eternamente confinado a espacios reducidos, ha sido despojado de su animalidad al vestirlo con ropas humanas y al someterlo, mediante duros, continuos y implacables entrenamientos, a ejecutar una acción humana, como montar bicicleta o patines, al punto tal que el animal, en este caso Sonya, no puede parar de hacerlo, en una especie de autismo y evasión a su vida robada. Es ese pequeño guiño que muestran los creadores de la cinta para criticar la verdadera situación de los animales circenses. Claro que todo cambia instantes después al aparecer el megalómano Julien, y se borra todo lo anterior al convertirse en el personaje que roba la cinta con las peripecias que comete.

La cinta en sí no apoya a los animales en los circos: es la publicidad en torno a ello quien lo hace. Baste ver a las grandes cadenas de comida rápida y de golosinas que promueven a los personajes felices de ser animales de circo. Al respecto, simplemente explica a tus hijos que una cosa son los circos con animales, que no deben existir porque no tienen nada de glamorosos por las vejaciones ya mencionadas, y otra la fantasía y diversión mostrada en esta cinta, que realmente tiene escenas para reírse a carcajadas.

En la cinta, más bien el mensaje es: persigue tus sueños, valora lo que es realmente importante y decide qué es lo que realmente te llena y te hace feliz. Eso es lo que hacen los protagonistas de Madagascar 3, Los Fugitivos, quienes después de que primero buscan ir más allá de las jaulas del zoológico, llegan a Madagascar, escapan de ahí y regresan a sus orígenes, a África, pero descubren que tampoco es su hogar ni les llena. Idean regresar a la Gran Manzana y se dan cuenta de que tampoco quieren la prisión citadina, por lo que descubren que su verdadero sueño es ser libres (otro guiño de los creadores en torno a los animales confinados en zoológicos), sí, pero también ser respetados, reconocidos, amados y sentirse felices y realizados con lo que hacen, que es lo que todos, en el fondo de nuestro corazón, deseamos.

© Mayra Cabrera, Derechos Reservados

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One Comment leave one →
  1. Lizette permalink
    9 julio, 2012 16:32

    Excelente, tenía duda de ver la película por esta cuestión, si tengo la oportunidad, lo haré. Gracias, Mayra!

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