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Trasfondos y claroscuros sobre los perros del Cerro de la Estrella en Iztapalapa y la Ley sobre Maltrato Animal

10 enero, 2013

En una nota que ha dado la vuelta al mundo donde titulares como “Wild dogs kill 4 people in Mexico City park” (Perros salvajes matan a cuatro personas en reserva natural de la Ciudad de México), resulta particularmente escalofriante leer y enterarse acerca de la peligrosidad de una “jauría” de perros ferales que el pasado 29 de diciembre de 2012 supuestamente atacaron y asesinaron a una mujer y a su pequeño bebé de apenas 8 meses de edad en el Cerro de la Estrella en la Delegación Iztapalapa, del Distrito Federal. Si bien no habría pasado de ser una nota sensacionalista más de los diarios amarillistas que han cobrado auge debido a la inseguridad que azota al país, la situación llamó la atención de la ciudadanía cuando pocos días después, se encontraron en el mismo cerro los cuerpos de una pareja de adolescentes que presuntamente también habían sido diezmados por perros salvajes.

Es entonces que de ser nota amarillista, da un salto a los principales diarios impresos y medios de noticias para ocupar los titulares y ser centro de atención, literalmente, del mundo entero. Como resultado, se realiza un operativo por parte de la Brigada de Vigilancia Animal de la SSP para capturar a todo perro callejero que se encuentre en la zona. El resultado: 25 perros “detenidos” por las autoridades y confinados a los cubiles del Centro de Control Canino de Iztapalapa.

El primer trasfondo

Yendo un poco hacia atrás, el pasado 28 de diciembre de 2012, después de años de intensas presiones y negociaciones, se aprobó llevar el maltrato animal al Código Penal del Distrito Federal mediante una reforma que tipifica como delito el maltrato hacia los animales. Ahí, en el Artículo 350 Bis, se dictan las penas a quienes inflijan maltrato a un animal (con multas desde 50 a 100 días y de 6 meses hasta 2 años de prisión), pudiendo incrementarse si las lesiones o crueldad ponen en riesgo la vida del animal, describiendo también lo que es un animal. En el caso del Artículo 350 Ter., se especifica que a quien “intencionalmente cometa actos de maltrato o crueldad en contra de cualquier especie animal no humana provocándole la muerte, se le impondrán de 2 a 4 años de prisión y de 200 a 400 días de multa” y que los animales que se le incauten serán puestos bajo resguardo. Por otra parte se menciona que si se utilizan métodos que “provoquen un grave sufrimiento al animal previo a su muerte, las penas se aumentarán en una mitad”.

Si bien fue un triunfo no exclusivo de las protectoras de animales, sino para la sociedad en general, porque expertos criminólogos desde hace tiempo han determinado que el maltrato animal está ligado a la conducta criminal, la parte agridulce es que mientras dicha ley no se publique en la Gaceta, no procederá ni se aplicará, por lo que todos quedamos a la espera.

Un claroscuro

No a todo mundo le agradó la promulgación de este tipo de leyes. Por ejemplo, en el Semanario católico “Desde la Fe”, en su editorial del 6 de enero de 2013 titulada “Para la ALDF vale más una vida animal que la humana”, menciona lo siguiente: “(…) es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y gastar sin necesidad sus vidas, como es también indigno invertir en ellos sumas que deberían más bien remediar la miseria de los hombres (…)”, esto como parte de una dura crítica hacia las autoridades capitalinas que han despenalizado el aborto y a la vez han promulgado la casi aprobada ley contra el maltrato animal. Más allá de debates sobre el aborto, a partir de aquí se alzaron por parte de la Iglesia algunas airadas voces de protesta que, aunadas a los trágicos acontecimientos de las personas encontradas muertas en el Cerro de la Estrella, en sus sermones dominicales enfatizan la “peligrosidad” de los canes ferales a los que “encima de todo, se quiere proteger” y que incluso han llegado a decir que se mate a todos los perros callejeros.

El segundo trasfondo

En las diversas fotografías que están circulando en la red, se muestran las mordeduras aparentemente ocasionadas a las víctimas por los perros incautados, esto de acuerdo a la rueda de prensa que hace un par de días dieron los peritos de la PGR. Llaman por supuesto la atención las lesiones presentadas: son múltiples, pero no son lo suficientemente profundas como para haber desgarrado y arrancado un trozo de tejido cutáneo o de músculo y por otra parte, aquellos que poseen perros (y que alguna vez han sufrido alguna mordedura por parte de sus canes) han notado a simple vista que no es el patrón de una mordida canina. De hecho, si se observan con cuidado las fotografías, muchas de ellas no muestran hematomas (que indicaría lesiones en vida), sino más bien parecieran haberse efectuado post mortem. Más aún, una odontóloga comentó en redes sociales que el patrón de la mordedura corresponde más bien a la de un humano.

Sé perfectamente que es delicado poner en tela de juicio los dictámenes de los peritos de la PGR, quienes han afirmado que efectivamente las personas encontradas en Iztapalapa murieron a consecuencia de mordeduras, pero por otra parte, resulta curioso el hecho de que las autoridades a la vez han asegurado a los grupos proteccionistas que se cuidará la integridad de los perros incautados, lo cual ha desatado una oleada de indignación en muchos sectores de la sociedad, misma que se ha visto avivada por ciertos medios de comunicación que, lamentablemente, opinan del tema con una ignorancia tremenda sobre etología animal y la situación de los animales en la calle. Precisamente anoche escuchaba en el programa radiofónico tapatío de el Despertar Mexicano, cómo su mesa de periodistas hacían afirmaciones lamentables como decir que a veces tu propio perro puede “atacarte de la nada” o lanzaron al aire una tendenciosa pregunta para los radioescuchas: “¿adoptaría usted a un perro de los incautados en el Cerro de la Estrella que mató a 4 personas?”.

La respuesta a una pregunta así, es más que obvia: por supuesto que no. Tal pregunta fue formulada porque diversos grupos animalistas han pedido la custodia y resguardo de los animales incautados, con lo cual lo que lograron fue que la sociedad se indigne todavía más y como resultado, por desgracia van a comenzar a exigir, literalmente, la cabeza de los animales.

El tercer trasfondo

Ahora bien, no hay que perder de vista algo muy importante: si la PGR dio su veredicto sobre la infortunada muerte de estas 4 personas en el Cerro de la Estrella a causa de mordeduras de perros, ¿por qué continúa resguardando a los perros detenidos? No pasemos por alto lo siguiente: no han señalado (al menos hasta hoy) a alguno de esos perros como culpables. Si así fuera, simplemente y pese a la presión de quienes estamos a favor de los derechos de los animales, ya habrían sacrificado a los animales responsables y fin de la historia. Esto significa que hay algo más detrás.

Por una parte (y siempre y cuando realmente no hayan ocultado información los peritos de la PGR, que por desgracia vivimos en un país rebosado y rebasado por la corrupción), podría ocurrir que las mordeduras presentadas por las víctimas las infligieron otros perros. Por desgracia así como hay personas que se dedican a las peleas clandestinas, otras más que se dedican a actividades ilícitas tienen perros entrenados para atacar, como comentó Antemio Maya en una nota publicada en La Jornada. Podría ocurrir entonces la posibilidad de que las personas asesinadas fueron víctimas de otras personas (delincuencia organizada, para ser claros) y que dentro de la tortura infligida (de acuerdo a una nota transmitida por Milenio TV, las víctimas presentaban diversas huellas de tortura, violación y mutilaciones… producidas por un humano) cabe la posibilidad de que en el supuesto caso de que realmente sean mordeduras de perros, se tratara de perros “entrenados” para atacar.

Hay que señalar, volviendo a la nota de Milenio TV, que los vecinos del lugar afirman nunca haber tenido problema con los perros callejeros del lugar, que nunca escucharon gritos de auxilio (cuando una jauría, sea de la especie que sea, ataca, provoca mucho ruido, por no mencionar a quien es atacado), que ellos mismos llegaron a ver los cuerpos y ratificaron que presentaban huellas de tortura. De hecho los propios familiares de las víctimas descartan la hipótesis de que sus seres queridos hayan sido victimados por los perros de la zona. Hay incluso el dato de una llamada de auxilio recibida por parte de la adolescente fallecida donde aparentemente no menciona en absoluto a los perros. Como remate, las víctimas no eran de la zona.

Sigue la cacería de perros

Hasta el momento en que escribía este artículo, la cifra de perros “detenidos” ascendía ya a 54. De éstos son cerca de una veintena de cachorros, pero todos tienen algo en común: son animales sumamente desnutridos, descuidados, posiblemente enfermos y temerosos. Simplemente observa con atención las imágenes de los medios noticiosos donde la Brigada de Vigilancia Animal los está capturando: son perros que huyen (por ser ferales, evitan el contacto humano porque reiteradamente saben que las personas pueden causarles daño) y que cuando los lazan, ni siquiera tuvieron que colocarles bozal. Esto es muy importante: ninguno de ellos lleva bozal, lo que significa que si realmente estos perros fueran lo suficientemente peligrosos como para atacar, habría sido imposible capturarlos por medios digamos que convencionales. Habría sido necesario utilizar dardos tranquilizantes, colocarles bozales e incluso, si alguno hubiera mostrado señales de alguna enfermedad viral de tipo neurológico (rabia) causante de su supuesta agresión, estarían destinados al sacrificio.

En este preciso momento están intensificando las redadas de perros, tanto en Bosques de Aragón como en el Bosque de Chapultepec y varios lugares más, donde, debo señalar, son conocidos lugares donde continuamente la gente negligente va a abandonar a sus perros a su suerte.

Continuará…

© Mayra Cabrera, Derechos Reservados

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4 comentarios leave one →
  1. Dana permalink
    13 enero, 2013 01:59

    Estoy totalmente de acuerdo con el comentario yo tengo 12 perros de diferentes razas y todos son un amor, para mi que alguien mato a estas personas y ahi las fueron a botar y logico los perros empezaron a oler carne y trataron de comerla pero ellos nada tienen que ver.
    Ya solo esto nos faltaba como nuestras autoridades tienen que deterner a “alguien ” por tanta injusticia, fraude y narcotrafico ahora estan desviando la investigación con los pobres perros, ademas yo no entiendo como es posible que tarden tanto los peritos en dar su fallo en decir la verdad o sea que estas personas ya estaban muertas y ahi las fueron a botar ya parece que un perro va dejar huellas de tortura en sus victima. Por Dios ya dejen de tratarnos como retrasados mentales .
    Agradezco y apoyo a todas y cada una de las personas defensoras de los animales
    g r a c i a s en nombre de mis amigos los perros

  2. bertha permalink
    11 enero, 2013 13:44

    me indigna que las “autoridades” piensen que estamos cerrados de ojos…

    • 11 enero, 2013 14:17

      Totalmente de acuerdo, Bertha. Lo bueno es que poco a poco esto está saliendo a la luz. Un abrazo

Trackbacks

  1. Trasfondos y claroscuros sobre los perros del Cerro de la Estrella en Iztapalapa (segunda parte) « Relatos Caninos

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