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Guía del basset (20/25): problemas de conducta, 3a parte

27 mayo, 2014

En el post anterior vimos más problemas de conducta en el basset hound, como robar comida de la mesa, el llegar a ser gruñones, los saltos y rasguños y más. Ahora continuaremos con algunos otros problemas que pueden presentarse en nuestro orejón, como la necedad (más que defecto, es una característica), los posibles destrozos que pueda ocasionar, así como la coprofagia.

La necedad en el basset hound

Fiesta de Disfraces planetario Pierrie

Pierre en una fiesta de disfraces en el Planetario, Argentina.

Como se dijo en la sección anterior, esta es una característica de la raza… que puede causar muchos dolores de cabeza a quien no está acostumbrado a lidiar con un perro testarudo. Puede uno estar ocupado corriendo de un lado a otro en casa… y el basset no se quitará aunque se tropiece con él. Podrá uno llamarlo y no hará caso. Podrá uno pedirle que haga algo (o que deje de hacerlo)… y fingirá no haber escuchado (razón por la cual equivocadamente algunas personas creen que son “tontos”). Un basset necio en realidad hace gala de una gran inteligencia.

Soluciones posibles. Antes que nada, la aceptación. Al basset se le debe no sólo aceptar, sino amar por ser como es. Como ya se dijo no son tontos, ni remotamente y también se debe tener muy en cuenta que, sobre todo en la calle o a campo abierto menos obedecerán debido al poderoso estímulo olfativo. Por otra parte, el que sean tercos no significa tampoco que nunca obedezcan: se les debe repetir más de dos veces una orden, primero con voz normal y luego con mayor firmeza (firmeza no es sinónimo de enojo), y ellos obedecerán. Incluso funciona el tomarlos por el collar o empujarlos con nuestro cuerpo (cuando por ejemplo, se les pida que se retiren de un lugar), hacer contacto visual (es más fácil que nos haga caso si nos mira a los ojos a que atienda a una voz histérica: la nuestra) o quitarles el objeto que no quieren soltar a la vez que se les dice “no” con voz firme y profunda.

Como sabiamente dijo una persona de la encuesta: “al basset se le quiere o se le detesta, no hay término medio”.

Para pedirles que no ladren, se debe emplear una frase especial (“no ladres”, “a callar”) e incluso tocar su cuerpo –sin golpearle-, sobre todo la parte posterior de la cabeza a la vez que se dice dicha frase a fin de llamar su atención (pero debo comentar que puede ser muy difícil callar a un basset, porque ¡es parte de su naturaleza!). Algo a considerar: lo que uno le permita desde el inicio hacer a un basset (subirse a los sillones, por ejemplo), lo hará siempre. Si uno no desea que entre a ciertas partes de la casa (habitaciones, baño), hay que cerrar las puertas. Como conclusión, la clave es la paciencia, la disciplina y la persistencia.

La curiosidad (destrozos)

Como buenos sabuesos son investigadores y a más de uno le vendrá a la mente un basset disfrazado de Sherlock Holmes siguiendo un rastro. Cierto… pero hay más aún. Esa curiosidad puede llevarlo a averiguar qué hay escondido en el cesto de basura… y regar su contenido e incluso comer algo que haya encontrado adentro (sí, lo dejo a tu imaginación); o también puede querer probar la consistencia de un objeto (bolígrafo, teléfono celular, cables o incluso muebles, ropa y como Toula, hasta su cama).

Esto sobre todo ocurre principalmente durante su infancia y Bella es un ejemplo de esto: como cuenta su dueña, de cachorra era un remolino que iba de habitación en habitación, corriendo y “acabando con todo: plantas, peluches, muebles de madera, zapatos, almohadas y…  pare usted de contar” (*). No todos los bassets son así, pero muchos de ellos sí lo son y deberás estar preparado ante un meteoro de este tipo. Toma en cuenta que un basset aburrido tiende más a causar estragos, sobre todo cuando está solo en casa: cuentan los especialistas en conducta animal (etólogos) que cuando esto ocurre es durante la primera media hora a partir de que han salido sus dueños. Después de esto, el basset hace su “vida de perro” y se olvida de los daños cometidos… razón por la cual no entenderá por qué su amo está enojado al encontrarse con semejante escena.

(*) Tomado de “El origen de los cuentos. Narración de una serie de relatos”, de Olga Marina Cortez Barbera, Ed. Volumen. Caracas, Venezuela 2002.

Juro que yo no fui

Toula: “juro que no no fui”.

Soluciones posibles. Algo que sirve bastante es la esterilización (que está en la sección de Salud y enfermedades), sobre todo si se hace durante el primer año de vida de nuestro basset y servirá para calmar muchos ímpetus que muchas veces vienen con la llegada del celo. Si se le va a dejar solo un buen rato, hay que aislarlo de zonas potencialmente “riesgosas”: cerrar la puerta de acceso a la sala (living). Por otra parte, se deben poner a salvo y a buen resguardo todas aquellas cosas (principalmente objetos pequeños) que llamen su interés y que estén a su alcance. Es más fácil retirar las “tentaciones” a lidiar con un basset que insiste en querer tomarlas. Se le debe llamar la atención y retirarle si sube las patas a la mesa, por ejemplo. Eso sí, nunca se le deben de dar “juguetes” que sean del mismo material que los muebles de la casa, por ejemplo, un carrito de madera (aparte de que podría astillarlo y tragarse un trozo) o zapatos y ropa vieja: un perro no distingue entre una prenda de marca y un trapo astroso. Los juguetes, por tanto, deben ser exclusivos para perros y de materiales que no se astillen o desprendan. Otras formas útiles de distracción se mencionan en el apartado de esta misma sección titulado Los aullidos, gemidos y lloriqueos.

La coprofagia (ingestión de heces)

Esto es algo que no es raro que ocurra en bassets jóvenes o aquellos bassets que han sido maltratados o abandonados y que han pasado hambre y miseria. Para el dueño es una situación que es desagradable y que puede causar rechazo hacia el pobre orejón. Esto también puede tener que ver con una dieta abundante en proteínas y grasas, las cuales no se aprovechan en su totalidad y cuyo exceso se desecha en las heces fecales. Para el cachorro las heces pueden tener un olor muy atractivo y no dudará en comerlas.

En el caso de bassets que han pasado maltrato y hambrunas, padecen algo llamado “pica”, que es un trastorno que los hace ingerir la mayor cantidad de comida posible (incluyendo vómito y desechos fecales, suyos o de otro perro), ya que viven con la incertidumbre de cuándo volverá a comer de nuevo.

Soluciones posibles. En primer lugar debemos verificar el tipo de alimento que le damos: si es alto en grasas y proteínas, si le estamos dando a nuestro basset una cantidad mayor a la que debería (de acuerdo con su edad y talla) o si le damos de comer muchas veces al día (y ya no es cachorro, por ejemplo); conviene entonces preguntar al veterinario sobre el tipo de alimento, cantidad y frecuencia con que hay que alimentar a nuestro basset.

Beto durmiendo

Mogui.

Por otra parte, aunque hay personas que rocían los desechos con sustancias químicas o picantes, no se recomienda por varias razones: en primera, por salud de la persona (hacer eso significa estar muy de cerca de las heces), y en segundo, porque se puede dañar el sensible sistema olfativo de nuestro basset al irritarlo de esa manera.

Se recomienda entonces estar al pendiente de cuándo va a defecar nuestro perro para vigilarlo sin que se dé cuenta; una vez que lo haga y olfatee sus desechos (o antes de que los olfatee y los coma), debemos presentarnos para retirarlos de inmediato. Si lo atrapamos en el acto, se le debe decir “NO” con voz gruesa y fuerte, y tirar un poco del collar, sin pegarle y mucho menos cometer la tontería de restregarle la nariz contra las heces.

Cuando nuestro perro (durante días debemos vigilarlo) no ingiera sus heces, se le debe premiar con un bocadillo especial y decirle “buen perro”, para que también sepa que hay otro tipo de alimentos mejores que las heces. Otra solución que propuso uno de los encuestados que pasó por esta situación, consiste en adicionar a las croquetas un puño de cereal alto en fibra para que los desechos sean “menos apetitosos” e incluso, añadir espinaca cruda picada. En el caso de bassets maltratados o abandonados (que de ellos hablaremos ampliamente en el siguiente post), es muy importante darles mucho cariño para que tengan la seguridad de que nunca les faltará amor, cobijo y alimento.

Continuará…

© Mayra Cabrera, Derechos Reservados

Nota importante. Esta Guía es de mi autoría y fue originalmente publicada en el foro argentino de Yahoo Grupos “Basseteros sin Fronteras”, el cual ya no está vigente; posteriormente se publicó en la página de CAESPA, AC, la cual ya no existe y donde podía incluso descargarse como PDF con fines educativos. Es por ello que decidí publicarla en mi blog. No se permite su reproducción parcial ni total salvo mi consentimiento expreso, esto debido a que en diversas ocasiones han plagiado mi trabajo e incluso ha sido utilizado por criadores de traspatio. Por su atención, conocimiento y comprensión a esta nota, gracias.

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