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Guía del basset (21/25): el basset hound maltratado

29 mayo, 2014

En los últimos posts hemos hablado de diversos problemas de conducta en el basset, mismos que pueden representar una dificultad o hasta un impedimento para la convivencia con él. No tengo una estadística como tal, pero existe bastante abandono de perros de esta raza, por dos motivos principales: el primero es el no informarse de la raza, sobre todo de las desventajas de tener un basset, y el segundo, el no saber resolver ni corregir algunos de los problemas de conducta que se han citado en esta Guía.

Phoebe, abandonada en la carretera; antes y después.

Todo esto da como resultado a un perro que es primero relegado, después descuidado, posteriormente maltratado, y finalmente, abandonado. Entonces menciono aquí el principal interés de escribir esta Guía sobre el Basset Hound: como dije desde el inicio, no es sobre estándares raciales, ni sobre premiaciones, competencias en el ring o reproducción (que se les deja a criadores profesionales éticos, como veremos en otro post), sino el elegir al perro adecuado, saber que esta raza es para mí y evitar situaciones como las que trataré en este apartado.

El basset maltratado

Más que un apartado, este es un tema que necesitaría todo un libro aparte, ya que este tópico no sólo es serio, sino que es difícil de tratar y por desgracia es un fenómeno que ocurre con más frecuencia de la que nos imaginaríamos. Algunos de los bassets de la encuesta habían tenido dueños anteriores que los habían descuidado, maltratado y finalmente, abandonado, como fue el caso de Alelí, Jordan, Tom, Max, Morris, Frannie y Phoebe.

Max antes y después

Max, antes y después.

La historia de cada uno de ellos muchas veces no ha sido del todo descifrada, sino que sus actuales dueños poco a poco se dieron cuenta de las penurias que sus queridos bassets han padecido. En ocasiones estos bassets son voluntariamente entregados por el dueño original (sin confesar si los golpearon, por ejemplo), o a veces el dueño actual lo ha adoptado de un albergue (donde el dueño original lo fue a abandonar) o incluso son recogidos directamente de la calle, a donde han sido lanzados después de que el animal “no cumplió las expectativas” del infame dueño.

Lo que he observado es que estos bassets desechados son el triste resultado de adquisiciones intempestivas (gente que ve a un cachorro primoroso afuera de un centro comercial, tienda de mascotas o anuncio del periódico) o de regalos inesperados: amigos, familia o parientes “bienintencionados” que compran y regalan un cachorro con la idea de satisfacer el capricho de un niño, de quedar bien con la pareja o de congraciarse o ganarse a alguien allegado. Y todo esto ocurre por no tomarse ANTES la mínima molestia de consultar, en primer lugar, a la familia o persona acerca de si realmente cuidaría a un basset; segundo, de averiguar si cubrirá las necesidades del perro (alimentación, comida, cama, vacunación, etc.); tercero, de si está de acuerdo el resto de la familia y cuarto, si dispondrá de tiempo para dedicarle a su nueva mascota (para jugar, educarla, sacarla a pasear, etc.). Como este proceso no sucede, el resultado viene totalmente en detrimento del basset, pues esos dueños suelen ser personas que muchas veces no tienen idea de lo que significa convivir con un basset, como se ha leído en toda esta guía.

La historia de Tom

“Tom es un basset hound que se encontraba en un albergue olvidado por un dueño sin corazón, querido por todos los voluntarios que ayudan y apoyan a los animales, muy flaquito, muy inquieto, pero sumamente cariñoso.
Cabe decir que la experiencia de asistir al albergue es muy difícil: el ver a todos los pequeños que están allí me han hecho sentir hasta culpable de no haber hecho algo antes, ya que los rostros de todos y cada uno de los animalitos ahí albergados es de una tristeza muy grande. Sí, están siendo cobijados por personas de grandes sentimientos, pero ello no impide que generen un sentimiento de desamparo, un sentimiento de querer y desear ser parte de una familia que los quiera y los acepte, un sentimiento que ellos desconocen de amor y respeto; sus ojos parecen hablar y decir “yo quiero ir contigo, yo seré para ti un compañero, un amigo”… Y es cuando surge el otro sentimiento, la impotencia de no poder ofrecerles un hogar. El verlos allí con ojos tristes te hace querer llevarlos a todos, más no se trata de crearse un problema, se trata de ayudar a quienes te es posible.
Tomamos entonces una decisión muy importante: darle a Tom un hogar y a la vez apoyar al refugio que lo albergó con comida, utensilios o dinero. Tom poco a poco se acopló a su nuevo hogar y se convirtió en el compañero de travesuras de Pablo, se ha ganado también a Ness y es gran amigo de Gina, mis tres bulldogs. Camina ahora con la gracia de sentirse en su hogar, seguro y alegre, haciendo sus gracias por toda la casa, caminando y trotando con su cabeza bien erguida, siendo igual de consentido que mis otros pequeños.
Esta es pues la historia de Tom, un basset hound que nos permite la gran alegría de comenzar a ayudar y que nos deja la tarea de no olvidar que algún día estuvo en un refugio, que con su presencia cada instante nos recuerda las tiernas y tristes caras de todos aquellos que están atrás y que requieren urgentemente de ayuda y de un hogar definitivo.
Vaya entonces un agradecimiento especial a todos los participantes de CAESPA, AC, a todos ustedes en el refugio quienes mantienen viva la esperanza de todos los pequeños, y a todos aquellos quienes en su devoción han dedicado su vida a la labor de atender y cuidar de estos pequeños olvidados por un mundo sin alma, a ustedes quienes abren su corazón a todos por igual”.

Un basset que no es atendido, amado y aceptado dentro del núcleo familiar sufrirá de indiferencia y abandono (será un adorno del jardín o será relegado a la azotea) y que incluso será un perro agredido (con gritos, malas palabras o acciones), pateado, azotado y golpeado por gente cuya impaciencia raya en la crueldad. Como resultado, la personalidad de un perro tan bueno como el basset hound será reprimida en lo más profundo de su ser y posiblemente su instinto de supervivencia aflorará: se volverá agresivo o se volverá extremadamente nervioso y tímido, características ajenas a un basset sano.

Las segundas oportunidades

morris baja

Morris, feliz.

Todos merecemos una segunda oportunidad, y un basset que es arrojado a la calle, abandonado en un albergue o entregado por sus dueños, no es la excepción. No mentiré: no siempre es fácil lidiar con un animal que reiteradamente ha sufrido maltrato por parte de los humanos y que no confía mucho en ellos. Hay bassets que son tan nobles que son ellos mismos quienes se dan otra oportunidad para confiar y aman de inmediato a sus nuevos dueños. Con estos bassets la transición es suave, porque aunque quizá se muestren tímidos al inicio, aprenderán rápidamente a confiar de nuevo: para ello es necesario no realizar movimientos bruscos cuando uno esté cerca de ellos, o alzar la voz.

Es posible que detectemos que son desconfiados con ciertas personas (ciertos hombres, ciertas mujeres, o que portan cierto tipo de ropa) y que incluso les ladren. Debemos tocarles suavemente el lomo a la vez que los calmamos con voz suave, para que sepan que estamos con ellos y que no permitiremos que les hagan daño de nuevo.

Pero hay otros bassets que, o han padecido vejaciones por años o han pasado de un dueño a otro (es muy difícil que un perro adulto sea adoptado, como lo menciono en el post sobre el libro “Blas: historia de un perro adulto adoptado“), lo que termina por hacerles mella en su carácter y pueden morder, impedir que uno se les acerque o aullar lastimeramente cuando tratamos de acariciarlos. Incluso gemirán más cuando se les deja solos o cometerán más fechorías en nuestra ausencia. Para ellos necesitaremos disponer de tiempo y de mucha, mucha paciencia.

Hay que ser firmes con ellos y emplear las tácticas antes descritas en esta sección de Problemas de conducta, pero no debemos de gritarles (pueden asustarse tanto que se orinarán encima) o amenazarlos, ya que una de dos, manifestarán mucho miedo o se jugarán el todo por el todo y tratarán de mordernos. Se aconseja, en cualquiera de los casos mencionados, la esterilización para evitar la agresión por posesividad (del nuevo entorno). Posteriormente debemos ganar su confianza y esto debe ser hablándole con suavidad y acercando la mano a su rostro, despacio y sin miedo. No se le debe mirar directamente a los ojos, porque como su instinto de supervivencia está muy sensible, lo tomarán como agresión. Se les debe acariciar por periodos cortos de tiempo y se les debe premiar con algún bocadillo y con palabras cada vez que se dejen tocar sin intentar agredir.Poco a poco descubriremos qué no les gusta y qué les trae malos recuerdos (la lluvia, escobas, pisadas fuertes, que les toquen alguna parte específica de su cuerpo, etc.).

ALELI

Alelí.

Es importante salir a pasear con ellos, de preferencia con un arnés (ver sección de Cuidados que requiere un basset), ya que es una estupenda forma de interactuar con nuestro orejón, ya que no sólo se entretiene ante un nuevo mundo (muchos bassets maltratados, como mi basset Frannie no saben lo que es un paseo), sino que confía en su nuevo dueño y en que ahora sí las cosas van a salir bien. El paseo servirá también para enseñarle algunos comandos básicos (“camina”, “alto”, “corre”, etc.) y cada vez que obedezca, se le debe premiar con muchas caricias y palabras.

Respecto a la alimentación, es posible que necesite ser alimentado varias veces al día, pues suelen ser perros que como otra de mis bassets, Phoebe, presentan desnutrición, y debe ofrecérsele la comida con la mano, enseñándole a saber esperar (muchas veces literalmente devoran su comida e incluso ingieren sus propias heces; ver la sección anterior de coprofagia) o a veces a darle de una en una sus croquetas, hasta que poco a poco sepa hacerlo y hasta que confíe en uno de forma tal que podamos meter la mano en su plato o podamos acariciarlo mientras come sin que gruña.

Importante: este proceso requiere de mucha paciencia, como ya se dijo, pero también de aceptación y mucho amor; no debemos desanimarnos, ya que es un proceso que puede tomar semanas o meses y que es posible que necesitemos invertir más dinero en recuperar la salud de este orejón. Pero lo más importante es que la mejor recompensa nos la dará nuestro basset al otorgarnos el doble de amor: eso es algo que hemos comprobado quienes hemos adoptado un basset en estas condiciones y cuyas fotos pueden ver en este post.

De esto trata toda esta guía, de evitar el maltrato y abandono, cuyo origen está no sólo en la incultura y barbarismo de mucha gente, sino que es perpetuada por gente que reproduce de forma irresponsable a sus mascotas y que, aún cuando las trate bien, no se detiene a pensar de que son los culpables directos e indirectos del maltrato, abandono y sobrepoblación animal.

Continuará…

© Mayra Cabrera, Derechos Reservados

Nota importante. Esta Guía es de mi autoría y fue originalmente publicada en el foro argentino de Yahoo Grupos “Basseteros sin Fronteras”, el cual ya no está vigente; posteriormente se publicó en la página de CAESPA, AC, la cual ya no existe y donde podía incluso descargarse como PDF con fines educativos. Es por ello que decidí publicarla en mi blog. No se permite su reproducción parcial ni total salvo mi consentimiento expreso, esto debido a que en diversas ocasiones han plagiado mi trabajo e incluso ha sido utilizado por criadores de traspatio. Por su atención, conocimiento y comprensión a esta nota, gracias.

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2 comentarios leave one →
  1. 30 mayo, 2014 08:11

    Muy buen artículo Mayra: muy bien tratado. Extensible a otras razas. Como bien dices, es un tema poco “tocado”, pero que ahí está.

    Particularmente me he quedado con un subtema que como bien dices precisaría un artículo entero: el de algunos criadores de prestigio que sacrifican ejemplares de camada porque tras nacer no se ajustan a sus estándares de calidad.

    Defectos de color, una vértebra desviada en la cola (generalmente por el pisotón involuntario de la madre durante la época de lactancia, y que solo es perceptible al tacto) o stops de angulación inadecuada suponen una grave condena para perros que no saben que son de raza. He pagado mucho por algunos perros, sin embargo, los mejores que he tenido vienen por esa vía.

    Sin embargo, actualmente resulta muy difícil que un criador de prestigio opte por “regalar” los ejemplares desechados. ¿Porqué? Porque un ejemplar con “errores” de estándar podría perjudicar el afijo que sustentan. Para algunos criadores es más “seguro” deshacerse de ellos que darles una salida digna.

    Pensando en ellos, en los perros, poco o nada saben si a media cola tienen una vértebra torcida (motivo de descalificación en los circuitos de exposiciones caninas internacionales). O si la mancha blanca que tienen en la pata sube por encima del codo. O si la trufa no llega al grado de angulación que el estándar particular exige. Hay mil motivos para que un criador “rechace” un cachorro. Algunos los regalan a personas de confianza con el compromiso de “ocultar” su procedencia pero otros, directamente los matan.

    En Europa, como en todas partes, existen criadores con altos niveles de honestidad y respeto hacia los perros, pero también, por desgracia, existen otros que aman más el estándar de determinadas razas que a sus ejemplares.

    Como dices, es un tema complejo que daría para muchas palabras. Pero hoy en día, lo que necesitamos no son palabras, sino actos: a los animales no se les debe tirar al contenedor porque no son lo que se esperaba. Y en los contenedores hay tanto perros mestizos como perros de raza. No rechacemos a estos últimos por ser de raza, ellos no lo saben, y sienten igual.

    Me repito: muy buen artículo Mayra Cabrera.

    • 30 mayo, 2014 10:24

      Amigo, no puedo añadir más… efectivamente (y tú tienes más conocimiento que yo al respecto), si bien hay criadores éticos, hay quienes no lo son y así como tienen gran cuidado con sus ejemplares, en ese “cuidado” terminan por cosificarlos y tratar como desecho a los animales “no viables”… Tengo entendido que sí, efectivamente los regalan, e incluso esterilizados para que no tengan descendencia de ese “defecto”, pero no todos son tan cuidadosos y recurren a cosas tan viles como lo que describes. Todo esto es muy complejo… como bien comentaste en redes sociales “un perro no sabe que es de raza o no”, es un ser sintiente, noble y lleno de tantas cualidades que, por lo visto, muy pocas veces nos merecemos. Muchas gracias y un beso enorme.

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