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Okja, buen cine para hacer conciencia animal

14 julio, 2017

Un vistazo sobre este animal ficticio (no tanto) bajo el sello de Netflix. Una llamada a la conciencia sobre el destino de millones de animales “de consumo” y la industria cárnica.

Hace pocos días el famoso director surcoreano Bong Joong Ho, quien en el pasado ha hecho otros filmes polémicos con tintes ambientalistas y oscuros, trae esta obra maestra. Se trata de la historia de “Okja”, una súper cerdita que ha sido criada durante diez años en las montañas de Corea bajo el cuidado de un granjero, viviendo en plena libertad y disfrutando de la compañía y amistad de una niña de unos 11 u 12 años, Mija.

Todo ello es parte del plan de Mirando, una compañía a cargo de la inestable Lucy Mirando (interpretada de manera brillante por la genial Tilda Swinton), quien mediante una rueda de prensa, piensa elevar de nueva cuenta su malograda compañía bajo un concepto novedoso. Se trata de criar a súper cerdos que, según afirma, han nacido por selección natural y que tienen como cualidades su enorme tamaño, carácter apacible y un muy bajo impacto en el medio ambiente.

Pero obviamente no se trata de una mascota, sino de una “solución” al problema del hambre, como ella proclama, ya que serán destinados al consumo humano. Por supuesto, para obtener una criatura así se han realizado laboriosos experimentos genéticos en laboratorios hasta el resultado actual. Y para no evidenciar lo evidente, lo que hace es “distribuir a los súper cerditos en diversas partes del mundo, para que se críen de manera natural durante 10 años”.

Sobra decir que ese lapso de tiempo en realidad es una tapadera para seguir experimentando con ellos en una tremenda industria cárnica revolucionaria… que en realidad no evoluciona mucho que digamos en cuanto a los métodos de sacrificio actuales y conocidos. Mija, la niña huérfana que vive con su abuelo desconoce todo este lado oscuramente capitalista, y vive en un lugar idílico esperando que se venza el plazo para que se celebre el concurso del mejor súper cerdito para ganar y poder quedársela.

Industria cárnica, veganismo y Okja

Okja no es precisamente una cerdita. Es una mezcolanza de hipopótamo, elefante, cerdo, e incluso perro (por las orejas pendulantes). Los rasgos de su dulce rostro nos recuerdan más a los de un manatí. Cada una de las partes de su cuerpo de antemano ya se decidió en qué se emplearán, acordes con los gustos del consumidor (incluso por idiosincracia). Por supuesto, el concurso es solamente una falacia y Mija será quien descubra, poco a poco, el lado tenebroso del ser humano.

Mija es interpretada por An Seo-Hyun, y simboliza cómo la pureza e inocencia se enfrentan al horror y a la crueldad endureciéndola, pero no en su enorme amor por su amiga. En su incansable afán de salvarla, no le importará enfrentarse a un enorme emporio con tal de devolverla a las montañas, a su hogar. En ese trayecto conocerá amigos y enemigos. Por un lado, está el Frente de Liberación Animal, liderado por Jay (magistralmente interpretado por Paul Dano), así como en contraparte está la propia Lucy y el loco veterinario emblema del proyecto (Jake Gyllenhaal).

Si bien han mencionado algunas críticas que los villanos le restan cierta seriedad a la cinta al casi caricaturizarlos, considero que Joong más bien trató de matizar (¿o humanizar?) un poco la frialdad de aquellos del mundo real, salidos tanto de realities como de Forbes o de la más absurda socialité. También se ha criticado a quienes representan a FLA, calificándolos de “torpes y absurdos”. Tampoco lo creo así, ya que se trata de dar un vistazo a su ideología (protección y respeto de toda vida animal) y de cómo a pesar de todo, de su propio bienestar y vida misma, pueden sacrificarse para salvar a los que no tienen voz.

Netflix y su revolucionario film “Okja”

Mija, una niña inocente, tiene que crecer a pasos agigantados y tratar de comprender a unos y a otros, pero sin dejar nunca su objetivo principal: llevar a Okja de vuelta a casa. Sin embargo, durante toda esa aventura, que en algunos instantes no deja de tener un par de tintes de humor, deberá experimentar la decepción y el dolor. Joon afirmó en entrevista que si bien ofreció este proyecto a otras compañías, le pedían que cambiara ciertas escenas por considerarlas demasiado crudas.

Fue entonces cuando Netflix aparece en escena y le da carta abierta a trabajar como desee. Para ello tuvo que documentarse al acudir a un matadero en Colorado. La experiencia fue tan brutal que se volvió vegano (al menos temporalmente), ya que como mencionó, “lo que ahí vi no es ni la décima parte de lo que proyecté en la cinta”. Si bien en varias ocasiones ha afirmado que su intención no fue el convertirla en una película animalista, sino más bien mostrar el lado monstruoso del capitalismo y en cómo muchos optamos por cerrar los ojos, al verla se pensará lo contrario.

“Okja” es exclusiva de Netflix y si bien tuvo una excelente acogida en el celebérrimo Festival de Cannes (con una ovación de pie que duró minutos), en cuanto apareció el sello comenzó el abucheo (porque no se estrenará más que en contados cines, y el cine uno de los principales objetivos del festival). Pero dejando de lado la polémica, vale muchísimo la pena contratarlo, en caso contrario, es posible ver una versión doblada al español en YouTube… con la desventaja de que la pantalla es sumamente reducida.

No se trata de una cinta apta para niños pequeños, y si se ve con mayores de 9 o 10 años, debe ser en compañía de un adulto responsable y empático que sepa explicar y guiar acerca de lo que ahí ocurre, sobre todo de la mitad de la cinta en adelante.

Aunque como se mencionó antes, la intención del director no es apuntar hacia el maltrato animal, por supuesto que logra llamar la atención de inmediato. Da un vistazo bastante impresionante sobre lo fría y atroz que resulta la industria cárnica, lo que casi ninguno de los consumidores prefieren ver, sobre el hacinamiento, sufrimiento y calvario de millones de animales en verdaderos campos de concentración y muerte que son los mataderos, así como el horror de todos aquellos que sufren en laboratorios y con un final igual.

Sin lugar a dudas, es una película altamente recomendable, donde sí hay que mirar atrás y ver la pantalla (entenderán esta frase al ver la película), y hacer coOkjanciencia, que aunque Okja es ficticia, desde las primeras escenas se pasa por alto y al empatizar con ella y lo que vive, es absolutamente real, ya que representa a millones de animales reales.

De comprender que un animal es un animal (como la frase de la película animada de “Horton” donde dice “una persona es una persona, sin importar su tamaño”), que tiene conciencia, que es inteligente y tiene sensibilidad (sin afán de spoiler, una escena desgarradora poco antes del final de la cinta nos hace no solo llorar, sino pensar profundamente en esto). Es también un llamado a la conciencia de cómo algunos animales los “destinamos” a consumo y otros a ser mascotas.

Y por supuesto, comprender que tienen derecho a vivir y ser libres, como Okja y Mija.

©Mayra Cabrera, Derechos reservados

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