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Cuidados básicos para animales en etapa terminal

9 abril, 2012

Después de vivir la última etapa de la vida de Frannie, mi perra, decidí compartir en un artículo algunos aspectos prácticos que mucho nos sirvieron y que puedan ayudar a aquellas personas y mascotas que estén pasando por una situación similar, que es acompañar a tu animal en la última etapa de su vida y también cómo acompañarle en sus últimos momentos.

Primero que nada, ¿sí está tu amigo animal en etapa terminal?

Sobre todo en animales jóvenes y adultos, debes estar muy seguro del diagnóstico del veterinario, porque muchas veces se “desahucia” a un animal que puede curarse o vivir sin una pata o con una silla de ruedas. Es válido que pidas una segunda o incluso, tercera opinión. Pide referencias a otras personas que también tengan mascotas y mejor aún, que hayan pasado por una situación similar. Es posible que exista algún tratamiento que tu veterinario desconozca, terapia alternativa, o que pueda practicársele una cirugía determinada, incluso el proporcionarle un aditamento especial para que camine (en México, por ejemplo, está Car-Can, un magnífico fabricante de sillas de ruedas a medida para animales).

Pero por otra parte, tampoco debes engañarte si notas que tu animal está realmente grave y no va a mejorar. Si aún con todos los cuidados y tratamientos prescritos por un buen veterinario, ya no muestra interés en comer, no bebe agua, no está atento ni alerta, ni se interesa por lo que ocurre a su alrededor, o tal vez no camina, no se mueve, respira con dificultad, y/o se queja continuamente, es muy probable que esté en etapa terminal, por lo que los cuidados que le brindes (así como las decisiones que en adelante tomes) serán diferentes.

Animales en etapa terminal

Este fue el caso que me tocó vivir con mi perra Frannie, en su último mes de vida. Puede ser que tu animal haya pasado por una enfermedad prolongada o muy agresiva, o en nuestro caso, que la vejez y varios padecimientos agraven su situación. Nuevamente, debo recalcar que debes estar muy seguro de que tu amigo animal está en este tipo de etapa, acudiendo a un buen veterinario, honesto y confiable. Por otra parte, el término “etapa terminal” significa que ya no va a recuperarse y que dentro de poco tiempo, va a morir.

Lo enfatizo porque muchas veces (me llegó a ocurrir) uno se aferra a falsas esperanzas o incluso fantasías de que va a ponerse bien y quizá, vuelva a estar como antes. Si bien ocurre que hay días mejores que otros, en donde nuestro amigo pareciera que va a reponerse, son solo pequeños destellos de vida; de hecho puede ocurrir que uno o varios días antes de abandonar este mundo, experimenten una especie de gran mejoría, y que en cuestión de un par de días u horas, decaigan hasta el desenlace final.
¿Por qué ocurre lo anterior? Más allá de respuestas concretas y científicas, yo me inclino a creer que es porque nuestro amigo animal de alguna manera ha “resuelto”, por así decirlo, sus pendientes en este plano y está listo para trascender; ha aceptado su destino y sabe que todo va a estar bien. Si identificas este periodo, no te sientas deprimido porque el final es inminente: lo animales por fortuna son simples, sin complicaciones ni divagaciones propias de los humanos y es mejor tomarlo con aceptación.
Qué debes hacer si tu animal va a morir
  • Aceptación: la muerte es inminente, es parte de la vida y a todos nos llega. Acepta también los cambios físicos (ya no escucha, camina, reconoce) y de conducta (prefiere dormir, ya no juega, se muestra apático) que tenga.
  • Deja que las cosas fluyan: si bien debes hacer todo lo posible porque tu animal esté cómodo y bien atendido, tanto médicamente como en tu hogar, no hay más que puedas hacer, mas que darle cariño y apoyo, en la medida de tus posibilidades.
  • Serena tu mente: no dejes que te gane la vorágine de pensamientos, vive un momento a la vez y atiende las necesidades y cosas que te traiga cada momento. No vivas con la angustia de que va a morir en cuanto te apartes unos minutos. Piensa positivo y así le mandas también buenas vibras a tu animal para que tampoco le generes angustia innecesaria.
  • Planea las cosas: desde los cuidados que vas a darle (que son similares a los cuidados para un animal enfermo, como se detalló en el artículo anterior), citas con el veterinario (es preferible que vaya a tu casa, para evitar incomodar o agravar a tu animal al trasladarlo), pasando por la despedida, hasta qué harás con sus restos cuando muera.
  • Despídete con tiempo: escoge un momento tranquilo, sin prisas y a solas, para “platicar” con tu amigo animal. Rememora los buenos momentos, recuerda cómo se conocieron, dile lo importante que ha sido para ti, incluyendo cómo ha cambiado tu vida y si lo consideras necesario, discúlpate si alguna vez le causaste daño. Esto dará a ambos mucha paz.

Cuidados de un animal en etapa terminal

No abandonarlo a su suerte. Muchos consultorios veterinarios, albergues, calles y antirrábicos, han sido el destino de animales que están en esta etapa y que sus infames dueños han ido literalmente a desechar a esos lugares. Hay gente negligente que, similar al cuento que escribí titulado “Abandono” que los deja, se horroriza, le “da asco” o que “no tiene tiempo” de hacerse cargo de su mascota cuando le queda poco tiempo de vida, y que así como narro en el cuento, podría tener un destino similar.

Permítele estar cómodo. Bríndale un espacio que disfrute y donde se siga sintiendo parte de su jauría (animal y humana), por ejemplo, donde pueda ver el exterior, oler el jardín si lo tienes o contemplar las actividades de los demás miembros de la familia. Verifica si necesita que lo cambies de posición; si gruñe, quizá algo le duele, así que ten cuidado al moverlo. Hay posiciones que les son mejores que otras, aunque a ti te parezca que no: Fran siempre prefirió estar echada sobre su vientre, con las patas delanteras al frente y las traseras abiertas, además de la cabeza levantada (en vez de yacer de costado). Esta posición le servía para respirar mejor, evitar comprimir su corazón y pulmones y así poder estar atenta a su alrededor.

Dale una cama especial. Quizá ya no acepte su cama de siempre, así me pasó con mi perra Frannie, quien rehusó dormir en su enorme cama por la sencilla razón de que le costaba mucho levantarse de la misma. No es capricho, sino que debes entender sus razones. A ella le sirvió mucho más un trozo rectangular de hule espuma del tamaño de su cuerpo, de unos 3 cm de espesor. Decidí no forrarlo porque descubrí que era más fácil lavarlo con un chorro de agua (usa agua caliente con un poquito de vinagre blanco) y se seca muy rápido al sol. Ten a la mano al menos un par de jergas, de las utilizadas para limpiar pisos, y colócalas encima: son térmicas pero a la vez, ligeras. En caso de que las ensucie, las vas intercalando, con la ventaja de que también son fáciles de lavar y se secan rápido con el sol o el viento.

Alimentación. Pregunta a tu veterinario si puede seguir comiendo lo mismo de siempre (croquetas, balanceado) o necesita alimentación especial. Quizá tengas que remojar con agua o caldo las croquetas para que le sea más fácil comerlas. Usa comida enlatada si pierde el apetito. Si sientes que ya son los últimos días, dale de comer lo que apetezca, siempre y cuando sea en pequeñas cantidades y no tenga mucha grasa o contenga sal.

En caso de que no pueda alimentarse por su cuenta, utiliza una jeringa grande, de unos 20 mL; retira la aguja y recorta la punta, llénala de alimento bastante humedecido (puede ser un puñito de croquetas con agua o té de manzanilla, y dos cucharadas de alimento envasado para bebé, que contenga carne y verduras, todo como papilla); coloca la jeringa a un costado de su hocico, deslízala un poco hacia adentro y presiona poco a poco el émbolo, dependiendo de cuánto tarde en deglutir. Si ya no quiere comer, no insistas: hay animales que dejan de comer poco antes de morir.

Hidratación. Si todavía puede beber agua, proporciónale un recipiente que tenga la base firme y que no pueda volcarlo. En caso de que beba poco o ya no beba agua, consulta a tu veterinario si puedes darle suero oral (electrolitos orales) o un poco de té de manzanilla, de forma mecánica (usando jeringa como se describió antes, pero teniendo más cuidado al bajar el émbolo) o si es necesario que le den suero vía intravenosa. El veterinario tiene que colocar la cánula y darte instrucciones de cómo cambiarla o qué hacer en caso de que se desprenda u otras situaciones que puedan presentarse.

Pañales especiales: si ya no puede levantarse para salir a hacer sus necesidades, mucho te servirá colocarle un pañal para humanos. Compra uno un poquito mayor a lo que sería su talla; estando doblado el pañal, mídelo encima del cuerpo de tu animal y marca dónde recortarías el espacio para su cola (un recuadro amplio).

Si solamente tienes pañales más pequeños, en vez de recortar el recuadro, con unas tijeras haz un corte recto desde la parte superior hasta la parte media (es lo que hice al colocarle pañales entrenadores que ya no usaba mi pequeña hija), no importa si no es estético o queda abierto por la parte de atrás, lo importante es que se ajuste al cuerpo, principalmente los genitales. Algo que también sirve mucho es usar los pañales para adulto que son en forma de cuadro: así los colocas extendidos debajo de la parte media de su cuerpo, además de que le servirán de tapete, atraparán toda la humedad, manteniéndolo seco.

Curación de heridas: el recuadro recortado del pañal no lo deseches, ya que puedes utilizarlo como apósito o gasa para heridas; además de que absorbe bien, permite “respirar” a su herida o úlcera. Ten a la mano gasas, agua oxigenada, vendas e incluso una jeringa sin aguja: en ocasiones hay que llenar su contenido con agua oxigenada y lavar el interior de heridas y laceraciones profundas con mayor eficacia que si se hiciera superficialmente. Si usas vendajes, revisa que no estén ajustados, ya que impedirías una correcta circulación.

Medicación: el hecho de que vaya a morir no significa que no debas darle medicamentos o suplementos determinados, ya que al suspenderlos, no solo acelerarás los acontecimientos finales, sino que le causarás dolor y malestar innecesario.

Baños: si tu animal está muy sucio (muchas veces lo están porque ya no pueden acicalarse, se hacen encima, se ensucian al alimentarlos), pregunta a tu veterinario si puedes darle un baño, para que se sienta mejor. Si es así, hazlo en tu propio baño, usa agua calientita y jabón para cachorros. Hazlo rápido y con cuidado, y sécalo perfectamente, para evitar resfríos y complicaciones. En dado caso, retira su cama, colócalo en el piso y usa una esponja y una solución ligeramente jabonosa y lava lo necesario (donde requiera más limpieza); enjuaga con la misma esponja usando ahora agua limpia calientita. Seca perfectamente con una toalla seca y con cuidado, colócalo de nuevo en su cama.

¿Eutanasia o no?

Este es un tema muy delicado. Necesitas platicarlo bien con tu veterinario, ya que es una decisión, valga la redundancia, irreversible. No tomes esta decisión a la ligera, porque “no soportas verlo sufrir” (que a veces significa que eres tú quien no quiere sufrir), o porque no tienes tiempo de atenderlo (si tenemos tiempo para ver la tele, jugar juegos de video, actualizarnos en redes sociales, claro que tenemos tiempo). Todo tiene un tiempo y una razón de ser. En mi caso personal, si bien ya sabía que era la mejor decisión, necesité de apoyo adicional para varias cosas: cuándo hacerlo, cómo hacerlo o si mi perra estaba de acuerdo (no, no es absurdo, se trataba de su vida y también de su muerte), por lo que opté por consultar a una persona que maneja la comunicación con los animales más allá de las palabras o etología, Daniela Camino.

Fue, como lo he dicho en mis posts anteriores, la mejor decisión que tomé, ya que no solo me dio paz, sino seguridad, confianza y fue una despedida realizada en el momento indicado y bajo las mejores condiciones, lo cual nos ayudó a un nivel muy profundo, tanto emocional, como intelectual, como espiritual.

Qué hacer antes del final

Si necesitas escribirle una carta a tu animal, hazlo, ya que te ayudará a canalizar tus emociones y a externar tus sentimientos. No es necesario que la muestres a otros. Si te sientes apesadumbrado, platícalo también con otro u otros miembros de la familia, sobre todos aquellos con los que sientas empatía o también se sientan como tú. Si te cuesta mucho trabajo la aceptación o el dejar ir, es válido que pidas ayuda terapéutica profesional: un tanatólogo es una buena opción.

Si tienes niños pequeños, platica con ellos sobre la vida y la muerte; no temas verte vulnerable si lloras, así aprenderán que también los adultos pueden hacerlo, que es es algo bueno y necesario y él también puede acompañarte y llorar si lo desea.

No mientas sobre lo que va a ocurrir: solo les causarás más pesar y miedo a la muerte. Llama a las cosas por su nombre (enfermedad, muerte, entierro, cremación, etc.), si lo haces con naturalidad lo asimilarán mejor y no sentirán que es un tema tabú. Anima a tu hijo a que te ayude a atender a tu animal en la medida de sus capacidades y edad: será una lección valiosa.

Qué hacer cuando todo termina

Dale a tu animal un final digno, nunca lo arrojes a la basura, a un lugar despoblado u otro lugar externo. Puedes optar por  sepultarlo en tu jardín o cremarlo: averigua en tu ciudad sobre servicios de cremación para mascotas. Es normal que te sientas triste, deprimido o incluso enojado algunos o varios días. Debo señalar que la tristeza y la pesadumbre se disipan mucho más rápido cuando se hacen los preparativos y rituales que he mencionado en este artículo, ya que cuando se ha amado, atendido, cuidado y se le ha dado sepultura adecuada a nuestro amigo animal, hemos cerrado el ciclo y podemos dejarlo ir y continuar nosotros en este plano, sintiéndonos en paz. No es sano ni normal el guardar luto o deprimirse por más de varias semanas; si es tu caso, pide ayuda profesional.

No es fácil ver cómo se apaga la vida de un animal querido y cómo es consumido por la vejez o la enfermedad, pero si haces de la partida otra experiencia de vida, no solo crecerás más como persona, sino que te servirá para entender más tu propia vulnerabilidad y entender que, todo en esta vida, hasta una etapa terminal, es transitorio, por lo que la vida hay que sentirla, cuidarla, protegerla, hasta el final. Todos lo merecemos.

 

 © Mayra Cabrera, Derechos Reservados
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23 comentarios leave one →
  1. 30 octubre, 2017 17:17

    Hola Mayra! Recien leo tu hermoso articulo con sabios consejos… yo hace pocos dias que perdi a mi perrita siberiana de 12 años llamada BIANCA y estoy super-dolida. Se que le ofreci durante todos estos años cariño, alimentos y techo y ella me respondio con cariño, lealtad y bondad… ella tambien estaba con diagnostico terminal, se desencadeno todo rapido en 1 mes, lo unico q siento es que me falto algo en su despedida ( asi como vos decis hablandole antes y con tiempo todo lo bueno que aporto a mi vida y mas palabras), solo puede vociferar en sus ultimos momentos lo buena que era porque el llanto no me permitia mas y acariciarla…. siento que me falto un poco mas, luego si escribi ese mismo dia un blog con todas las cosas felices que compartimos y lo que fue en mi vida, que despues lo fui modificando con imagenes y corrigiendo errores de gramatica. Lo mas dificil de mi vida fue decidir su eutanasia, es lo mas duro que existe en esta vida te lo puedo asegurar, aun me caen lagrimas y lagrimas… a veces creo que seria lindo que existiera otra forma en que nuestros animalitos nos dejaran, algo simple y sencillo como que pasados tanta cantidad de años, cierren sus ojitos y corazon y los encuentres al otro dia asi en su sueño final, doleria menos asi su partida……

    • 30 octubre, 2017 19:16

      Hola
      Sí, es un momento terriblemente difícil y que yo he vivido ya dos veces… y al igual que tú también me dije que deseaba no vivirlo nunca más. Pero ¿sabes qué? Que aun con lo doloroso que resulta, he comprobado también que es una forma de demostrarles nuestro amor, claro, cuando no hay nada más qué hacer. Porque hace un año partió otro de mis perros, el más querido, y apenas estoy aceptándolo. Me ha costado más que con ninguno de los otros, por diversos motivos… Y creo que no debí esperar y optar por ayudarlo a partir. Comencé a escribir en mis últimos posts sobre él (Frodo), pero descubrí que me ha faltado valor para cerrar ese ciclo. Creo que nunca nos terminamos de acostumbrar a la muerte y efectivamente, como bien dices, creo que desearíamos que partieran suavemente, sin achaques ni penas… aunque no sé si incluso así nos conformaríamos. Un abrazo grande desde México y prometo leer tu blog.

      • 31 octubre, 2017 16:57

        Gracias Mayra, tus palabras son reconfortantes!!!!!! lamento lo de tu perrito Frodo y es cierto cuesta cerrar un ciclo de afecto, compañia y lealtad… se extraña mucho la presencia y las costumbres, pero el tiempo creo ira subsanando esa perdida. Un beso grande y gracias por responderme y por publicar tan lindos articulos de nuestros caninos, que siempre nos acompañan y son como parte de la familia!

  2. marlen permalink
    8 junio, 2017 01:30

    Estoy viviendo ese momento ahora, mi perrita de 12 años quedo sin movimiento en su cuerpo, come aun si yo la alimento, le doy agua con una jeringa, le cambio su ropa de cama porque se orina, le pondre pañales mejor, la beso constantemente, le digo lo mucho que la amo y lo importante que es para mi, he llorado mucho no en frente de ella, cuando estoy con ella solo le sonrio y la acaricio mucho, lo unico que le pido a DIOS es que ella no sufra tanto

    • 30 octubre, 2017 19:11

      Hola Marlen

      Antes que nada me disculpo por responder hasta ahora: créeme que siempre contesto lo antes posible, así esté trabajando, pero no sé por qué tu mensaje quedó “perdido” con otros… No sé qué haya pasado con tu perrita, pero deseo que haya ocurrido lo mejor. Lamento mucho que estés o hayas pasado esa situación, porque es sumamente dolorosa. Yo creo que lo que has hecho ha sido lo mejor, amarla, cuidarla, decirle lo mucho que la quieres y pedir lo mejor para ella. Creo que eso es todo lo que un perro puede desear. Repito, no sé qué haya pasado, pero te mando mucha luz y bendiciones.

  3. Paulino González permalink
    19 febrero, 2017 13:07

    Gracias, por la información. Me ha servido. Tenía idea de como proceder, pero ustedes me lo confirman. Pues a seguir apoyando a mi mascota Lea una perra bóxer de 9 años que desarrollo un tumor maligno en su peson derecho, se le reseco en 2 ocasiones. Y reapareció. Al momento con 2 sesiones de quimioterapia y aun pendiente 4-6.
    Clínicamente con reaparición de tumoración ulcerosa y fetida sobre pesones anexos y pérdida de peso, masa muscular y estado de ánimo.
    Y bueno a seguir apoyandola en sus cuidados. Muchas gracias.

    • 20 febrero, 2017 10:06

      Hola Paulino

      Lamento mucho lo de Lea… es sumamente doloroso atravesar por esta etapa y créeme que la he vivido varias veces. Sé que la quimio es especialmente agresiva en perros, y sí, conviene que esté lo más relajada posible.
      Eso sí, háblale mucho, porque también lo difícil es saber hasta cuándo seguir. Mira atentamente sus ojos por si ves una señal de que está muy cansada para seguir adelante, porque a veces, por amor, nos aferramos.
      Por otra parte, te recomiendo un remedio alternativo, que puedes darle junto con su tratamiento: cúrcuma. Pero que sea pura, no el condimento. La consigues en farmacias naturistas en cápsulas, es un polvito entre amarillo y naranja. Tiene propiedades anticancerígenas y mal no le va a hacer.
      Un abrazo grande, que todo salga bien y mucha fuerza para ti y especialmente para Lea.

  4. mdq permalink
    28 enero, 2015 18:20

    Estamos despidiendo a nuestro viejito de 17 años solo puedo recordarlo saltando y y buscándonos para saludarnos, hoy solo mueve su cabeza de lado a lado, dejo de comer, no camina, no quiere beber, solo duerme y respira lento, me acerqué y le hablé, le dije cuanto lo amo y le agradecí por ser tan buen compañero, le dije que marche tranquilo que todo está bien, que marche en paz, lo acaricié y levantó su cabeza y la apoyo en mi mano., nuestro viejito se va… hasta siempre Shasam, queríamos compartirlo… abrazo.

    • 28 enero, 2015 20:36

      Qué hermoso que lo estén acompañando mientras cruza el umbral, es algo muy importante, sobre todo hablarles, porque son seres de luz. Muchas gracias por compartir este momento tan emotivo y fuerte a la vez. También deseo un buen viaje a Shasam, que fue y será amado y recordado. Mucha luz y consuelo también a ustedes.

  5. Anónimo permalink
    12 diciembre, 2013 20:58

    He leído tu artículo, ya que no encuentro consuelo por mi adorado Vito, un Shar Pei de apenas 4 años que se me fue por un Linfoma hepático.
    Lo traté y lo llevé a cuantos lugares me recomendaron;, pasé horas acariciándolo sentada junto a él, en el piso.
    De pronto, inesperadamente una mañana noté que no podía pararse con sus patitas traseras, así que a upa lo llevé al veterinario, donde le colocaron suero, pero no bastó.
    En un momento note que se había hecho caca encima y no percibí que teniía una convulsión; llamé a la veterinaria por lo de la caca y al sacarlo para limpiarlo, vi su cuerpito rígido y su cabecita echada hacia atrás. Me acerqué para hablarle y vi sus pupilas dilatadas; no paré de hablarle y acariciarlo con su cabecita apoyada un mis piernas, hasta que su respiración fue cada vez mas lenta… y llegó el final. El único consuelo que tengo es que me haya escuchado, aunque sé que con sus pupilas dilatadas tenía daño cerebral y no sé si todavía me escuchaba.
    No tengo paz, ni consuelo, mi alma y corazón se fueron con Vito.
    Gracias por el artículo
    Stella

    • 13 diciembre, 2013 08:56

      Hola Stella. Lamento mucho que las cosas hayan ocurrido así, de esa manera. Es muy triste lo que cuentas, pero también muy conmovedor: por supuesto que fue muy importante y valioso que estuvieras con tu pequeño Vito, acompañándolo. No importa si ya tenía daño cerebral: el contacto con otra alma no tiene que ver con el cerebro, va mucho más allá y estoy totalmente segura de que él sintió tu amor y tu alma. Yo sé que encontrarás esa paz y consuelo, ojalá y pudieras leer otro de mis artículos, que es sobre Frannie, una de mis perritas que ya trascendió igual que Vito. Busca aquí en mi blog los artículos con su nombre, porque sé que te van a ayudar mucho a superar la partida de tu pequeño. Te mando un abrazo muy grande.

  6. Anónimo permalink
    18 octubre, 2013 13:11

    Triste…….pero algo necesario, despedirse a tiempo. RRL

    • 18 octubre, 2013 22:21

      Corazón, espero que no sea el tiempo de Phoebe todavía… de verdad lo espero.

  7. JOHANNA permalink
    30 septiembre, 2013 15:34

    Excelente página, muchas gracias por sus consejos. Gracias y que Dios los bendiga por hacer este trabajo y querer lo mejor por nuestras mascotas, que son parte de nuestro diario vivir.

    • 30 septiembre, 2013 17:00

      Muchas gracias por tus bonitas palabras y por leerme, Johanna, totalmente de acuerdo: nuestros animales de compañía son parte de nosotros 🙂

  8. Daniela permalink
    18 julio, 2013 19:03

    Agradezco de todo corazón este artículo, con mi esposo nos sentimos muy tristes luego que nuestro pequeño gato “Tito” fue diagnosticado por el veterinario en etapa terminal por un resfriado agresivo y la baja de peso que le dejó este, aún come y se mantiene alerta, pero debo ser realista, solo le pido a Dios que se haga su voluntad y también mi gato pude contarle que será para siempre una parte de mi corazón, muchas gracias de verdad, un gran abrazo.

    • 18 julio, 2013 21:28

      Estimada Daniela, al contrario, yo soy la agradecida porque ha podido servirles a ustedes. Lamento que estén pasando por este trance, que puede ser más duro que la misma partida, pero créeme que lo más importante es el amor y es excelente cómo lo están llevando uds. Sí, hay que fluir y dejar fluir… así es mejor. Un abrazo grande y sincero y en lo que pueda ayudar, con todo gusto.
      Mayra

  9. lucia morales permalink
    7 septiembre, 2012 19:57

    cuando era niña mi padre falleció… Ahora tengo un pastor alemán que es un amor, es noble y muy cariñoso. Se llama Lobo, ya tiene 13 años de edad y ha sido mi mejor amigo. ¡NO SOPORTO LA IDEA QUE NO ESTARÁ CONMIGO!, y menos verlo sufrir, que no pueda caminar, que no siente ya el sabor de la comida… Le duelen sus patas y ya no mantiene el equilibrio.
    Pero haré todo lo posible para que en su etapa fina, sea feliz y única. Para mí Lobo es y será más que un simple perrito: es parte de mi familia.

    • 7 septiembre, 2012 20:07

      Lucía, lamento mucho lo de tu padre, aún cuando hace años ocurrió: eso no resta lo doloroso.

      Claro que nuestros amigos animales son parte de nuestra familia, por eso los amamos profundamente y no desearíamos que partieran nunca. Ayer justamente, despedí a otra de mis perritas, puedes leer el último post de este blog titulado “Frida, la perrita andariega”.

      Lo menciono porque entiendo perfectamente tu dolor. Ya que lo leas entenderás que yo apenas y pude despedirme de Frida. Con lo difícil que pueda ser para ti, toma en cuenta que eres afortunada porque todavía dispones de tiempo -deseo que bastante- para platicar con Lobo, para decirle lo importante que es para ti, y por supuesto, para demostrarle cada día lo mucho que lo amas.

      Pero, ¿sabes qué? que Lobo SIEMPRE va a estar contigo, nunca te dejará: son seres de luz y esa luz nos ilumina y bendice siempre. Así lo sentí con mi Frannie, de quien leíste este artículo (y de quien escribí varios posts), y sé que ocurrirá ahora con mi pequeña Frida.

      Te mando fuerza y bendiciones para ti y para Lobo

  10. eliana permalink
    9 abril, 2012 15:44

    Nada más de leerlo no dejé de llorar: me ha tocado despedir ya a varios y fieles amigos peludos y no es fácil. Me da gusto saber que hice la mayoría de las cosas que das como recomendación… Pienso que el mismo amor que por ellos sentía me hizo actuar así, pero no es nada fácil, ya que en los últimos momentos ¡cómo cuesta dejarlos ir! Sientes que un pedacito de ti se va con él. Pero sabes que debes hacerlo y tu mismo amor hacia tu animal te da la fuerza para despedirlo y dejarlo ir tranquilo.
    Ahora tengo a mi gatita y mi perra, las dos tienen un año de vida; espero y le pido a Dios que me deje compartir con ellas ¡MUCHOS años mas! Gracias Mayra, de verdad muy buen artículo.

    • 9 abril, 2012 15:50

      Hola Eliana

      Sí, cada vez que nos toca despedirnos así se siente, que se va un pedacito nuestro con ellos… Pero lo bonito es que cuando pensamos que no querremos ni cuidaremos a nadie más, la vida y las circunstancias nos ponen a otro animal en nuestro camino y volvemos a amar, reír y a ser felices, no importa que vuelva a repetirse el ciclo.

      Gracias a ti por leerme, un abrazo y cariños para tus animalitos.

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